DECLARACIONES SOBRE ECUADOR


En el nombre de Jesús:

CLAMAMOS por perdón y nos arrepentimos de todos los pecados que como nación hemos cometido contra ti. Señor, perdónanos y limpia este país. Líbranos en esta hora oscura de todos nuestros enemigos. Levántate Señor y haz que ellos sean esparcidos.

DECLARAMOS que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento está sobre nuestra nación. Ecuador es tierra de paz y no de guerra ni conflicto.

DECLARAMOS que ninguna arma forjada en contra del Ecuador ni de ningún ecuatoriano prosperará.

ATAMOS todos los principados, potestades y gobernadores de las tinieblas en los aires del Ecuador. Reprendemos su operación y sus planes en contra de la seguridad y la paz de esta nación.

ATAMOS el espíritu de terrorismo, de temor y de intimidación en cada ciudad y pueblo del Ecuador. Atamos el espíritu de confusión y de caos en medio del pueblo ecuatoriano.

CERRAMOS toda puerta espiritual y todo acceso en la frontera norte y declaramos que ningún espíritu de oscuridad tiene entrada a nuestro país. Señor, envía ángeles guerreros, guardianes y protectores que vigilen nuestras fronteras. Cubrimos con la sangre de Jesús del norte al sur, del este al oeste y las islas Galápagos.

DECLARAMOS que el Ecuador es propiedad del Dios Altísimo.

PROCLAMAMOS que los corazones de los ecuatorianos se vuelven a JESUS, el único Dios verdadero que vino para traer vida y vida en abundancia a esta nación.

PROCLAMAMOS que la Gloria de Dios inunda al Ecuador y la paz de Dios cubre todo el territorio ecuatoriano y comienza un gran avivamiento en este país.

BENDECIMOS la economía de esta nación. No faltará alimento en la casa de ningún ecuatoriano ni extranjero que viva en este país.

PROCLAMAMOS sanidad, liberación y restauración en nuestra tierra.

DESATAMOS el poder del Espíritu Santo para obrar a favor del Ecuador.

LEVANTAMOS al presidente en esta hora. Oramos por luz, sabiduría y entendimiento. Clamamos por la guía y la dirección de Dios en su corazón. Oramos por el consejo correcto. El corazón del rey está en tu mano.

CUBRIMOS con la sangre de Jesús estas declaraciones y creemos que recibimos lo que hemos orado.

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