Prédica Enero 21

No falta mucho
Por: Pastor Rolando Rodríguez
21/01/2018

Estamos llegando al final de nuestro tiempo de ayuno, ya no falta mucho, y aunque tal vez todavía no vemos el resultado que esperamos, no olvidemos que Dios nos va a responder.

Génesis 25:29-34. Esta es la historia de alguien que se dejó llevar por sus impulsos y por eso tomó malas decisiones. Cuando estamos pasando por situaciones y necesidades, no podemos tomar decisiones impulsivamente, sino con fe y sensatez. En los tiempos difíciles vemos las cosas más feas de lo que realmente son, incluso podemos pensar que ya todo terminó, pero eso es mentira porque Dios tiene todo el control.

Esaú se dejó llevar por una pequeña necesidad y menospreció su primogenitura; de igual forma, en este mundo se menosprecian muchas cosas buenas: el matrimonio, la fidelidad, la familia, los hijos, la honradez, la humildad o la vida cristiana, pero Dios quiere que nosotros valoremos lo que Él valora. ¿Cuántas cosas hemos menospreciado en lugar de ser agradecidos por ellas?

Esdras 8:21-23. Aquí vemos tres cosas que nos deben mantener en ayuno hasta el final:

- Nosotros mismos; por un cambio verdadero en nuestro interior, por cambiar hábitos y vencer pecados. Que salgamos del ayuno siendo más pacientes, comprensivos, misericordiosos, generosos, mejores padres, mejores cónyuges, mejores hijos, mejores empleados. Ayunemos porque Dios encienda de nuevo una pasión por Él y su reino en nuestros corazones.

- Nuestros hijos; si nosotros no ayunamos y oramos por ellos, ¿quién más lo hará? Oremos para darles principios y cuidar sus vidas. Nuestras oraciones son muy importantes para que ellos sirvan al Señor.

- Nuestros bienes; que sea el tiempo que salgamos de deudas y escasez, que tengamos estabilidad financiera y podamos ser de bendición para otros. El deseo de Dios es que tengamos una vida bendecida y próspera.

Mateo 17:18-21. A veces tenemos ataques espirituales que se manifiestan en enfermedades, peleas u opresión, pues el enemigo quiere hacernos la vida imposible. Pero a través del ayuno y la oración podemos echar fuera los demonios que han venido a atacar y azotar nuestros hogares; es tiempo de pararnos en fe y tomar autoridad.

Si hemos llegado hasta aquí, ya no falta mucho, no solo para terminar este tiempo de ayuno, sino también para ver la respuesta de Dios y que Él se glorifique en nuestra vida.

 

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