Prédica Febrero 04

Encuentra tu lugar y encuentra tu gente
Por: Pastor David Ingman
04/02/2018

Génesis 12:1 (NTV). Dios tiene un propósito para cada uno, pero debemos ser obedientes a su instrucción para poder cumplirlo. Él no está buscando que vivamos una vida constantemente cómoda y relajada en este mundo, sino que produzcamos fruto.

Génesis 13:14-15. Cuando Dios nos da una comisión, una orden para cumplir su propósito, también nos da una visión. Dios es fiel y sus promesas van a llegar, pero seguramente no lo harán de una manera fácil ni rápida; debemos ser perseverantes, pues nuestra vida es un viaje lleno de pruebas y esfuerzo.

Salmos 92:13-15. Tomemos en cuenta que para prosperar y florecer en esta vida debemos estar firmemente plantados en el lugar donde Dios nos ha colocado: nuestra iglesia. Cuando estamos comprometidos y somos fieles a este lugar, seremos bendecidos y prosperados. El Señor no honrará a la gente que anda de lugar en lugar, de iglesia en iglesia, como árboles que cambian constantemente su suelo y por lo tanto dañando sus raíces.

El compromiso es importante, pues nos ayudará a permanecer plantados, incluso en los momentos que nos seamos confrontados o corregidos, pues sabremos que esto nos ayudará en nuestra madurez.

Amós 3:3. Después de haber establecido nuestro lugar, debemos encontrar nuestra gente. Hay muchas personas que están alrededor nuestro y con quien tenemos contacto, pero solo algunos son cercanos: matrimonios, amistades, socios; debemos buscarlos, pero según los parámetros de la Palabra de Dios. Necesitamos amistades con quienes orar, que nos puedan decir la verdad en amor, que nos acerquen a Dios.

Rut 1:15-22. Rut tenía visión y era comprometida, ella sabía con quién debía estar, a quién debía seguir. El destino de Rut estaba conectado a su compromiso y a una decisión correcta. Cuando decidió quedarse con Noemí, las bendiciones comenzaron a llegar a su vida, recordemos que ahí conoció a su esposo y de su de su descendencia nació el rey David.

1 Corintios 15:33. Cuando establecemos nuestro lugar y nuestra gente, podemos trabajar y esforzarnos para dar fruto en el Reino de Dios, además recibiremos consejo sabio para tomar decisiones, entonces las bendiciones comenzarán a fluir hacia nuestra vida.

Tenemos que salir de nosotros mismos, de nuestros deseos, pasiones y ambiciones para buscar la voluntad de Dios para nosotros.

 

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