Prédica Febrero 11

Eres el próximo
Por: Rev. Samuel Rodríguez (predicador invitado)
11/02/2018

Juan 5:1-9. Tal vez por mucho tiempo hemos estado esperado que sea nuestro turno para recibir algo, para que algo suceda en nuestra vida, pero al igual que para este paralítico, parece que nunca lo será.

El problema del paralítico era su dependencia, pues él dependía de otras personas para recibir su sanidad, alguien tenía que llevarlo hasta el estanque, y cuando dependemos de otros más que de Dios, nunca vamos a ver sus promesas cumplidas en nuestra vida. Para recibir un milagro no podemos depender de ningún ser humano, ni siquiera de nuestra propia habilidad, ya que, si lo hacemos, siempre vamos a sufrir de una “parálisis”.

Salmos 62:5. Muchas veces hemos dependido de otros para hacernos felices, para sentirnos completos, para avanzar, hemos dependido del gobierno, de los medios y la cultura para enseñar a nuestros hijos qué es el bien y el mal. Es hora de un cambio, porque nuestro destino no puede estar en manos de otra persona, sino de Dios.

Todos de una forma u otra, en algún momento hemos sufrido de una parálisis física, emocional o espiritual, producida por el pecado, por el fracaso, el miedo, la vergüenza, el pasado, abusos, relaciones rotas, la mentalidad de víctima, falta de perdón, incredulidad, falta de aceptación, inseguridad, etc. Pero esa parálisis se puede terminar por el poder del “todavía”: todavía Dios está en trono, todavía la sangre de Cristo limpia, todavía el Espíritu Santo se está moviendo.

Isaías 14:27. El paralítico perdió muchos turnos para su milagro, pero cuando llegó Jesús a su vida, se convirtió en el próximo. Hoy Dios nos dice que, si hemos estado esperando, orando, ayunando y resistido al enemigo por nuestro turno, somos los próximos y debemos creerlo.

Juan 5:6-8. Cuando Jesús le preguntó al hombre si quería ser sano, este le respondió que no podía, en lugar de responder que sí; esto demuestra que también tenía paralizada su fe y su mente, pues creía que tenía que ver con él mismo y sus capacidades, cuando todo tiene que ver con el poder de Dios, su unción y su futuro para nosotros. Él sabe que solos no podemos, pero también sabe que en Él lo podemos todo.

Isaías 43:19. Dios va a hacer cosas nuevas para cada uno, Él no necesita de esas aguas para hacer un milagro, aunque ese haya sido el “protocolo” hasta ese momento; así es como nos ama. Dios incluso va a ignorar la parálisis de nuestra fe para ordenar que se cumpla nuestro destino. Un encuentro auténtico con Jesús, siempre le pondrá fin a la parálisis espiritual.

Vamos a conquistar lo que no pudimos conquistar antes, vamos a lograr lo que no logramos antes y vamos a ver lo que no vimos anteriormente. Hoy se termina la parálisis en nuestra vida, nuestra familia, nuestro ministerio, nuestro llamado y nuestro destino.

 

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