Prédica Febrero 18

Conquistando el pecado que nos asedia
Por: Pastor David Ingman
18/02/2018

Al iniciar este año, Dios nos ha dado tres palabras proféticas para el 2018: conquista, victoria y esfuerzo. Vamos a hablar estas semanas acerca de cada una de ellas.

Hebreos 12:1 (NTV). La Palabra nos dice que debemos ser libres del peso del pecado que nos asedia, que nos acosa, que nos entrampa, que no es cualquier pecado, sino uno que se ha convertido en una molestia en nuestra vida.

Estos son pecados que hemos guardado y, de alguna forma, cuidado por mucho tiempo y son recurrentes en nuestras vidas o familias, pero que el Señor nos manda a conquistar, es decir dominar. A veces parecen tener tanto poder sobre nosotros, que se ven difíciles de vencer, pero cuando Cristo murió en la cruz, nos dio todas las herramientas que necesitamos para hacerlo.

Deuteronomio 1:21. 1 Corintios 6:9-11. Si queremos conquistar las promesas de Dios para nosotros, primero debemos conquistar el pecado que nos bloquea para entrar en la tierra. La Palabra es clara acerca del pecado y que tenemos una ventana de tiempo en esta tierra para vencerlo.

Hay tres pasos que nos ayudarán a conquistar este pecado que nos ha estado asediando:

1. Nombrar el pecado, la honestidad viene antes de la conquista. Salmos 32:5. Aceptamos el pecado sin minimizarlo, ni dando explicaciones y excusas, simplemente lo confesamos y pedimos perdón. Si no lo hacemos, tarde o temprano, este pecado nos va a descubrir.

Verbalizar la situación despertará una sensibilidad más profunda en nosotros y nos colocará en una posición más honesta delante de Dios, por lo tanto, tendremos una mayor cercanía a Él. Dejemos de escondernos y de mentir y seamos honestos con Dios, Él ya sabe lo que hemos hecho, pero quiere escucharlo de nosotros.

A veces no solo debemos confesar nuestro pecado a Dios, sino también a las personas que hemos ofendido y afectado.

2. Decidir y actuar frente al pecado. Si queremos conquistar el pecado, debemos tomar medidas para hacerlo, no es suficiente el deseo de cambiar. Dios ha puesto en cada uno la libertad de tomar decisiones; nadie, ni siquiera el enemigo, nos puede obligar a pecar cuando hemos decidimos no hacerlo. Debemos arrepentirnos, es decir tener un cambio real y deliberado de mente y dirección.

Es tiempo de alimentarnos espiritualmente, orando, con la Palabra y leyendo buenos libros cristianos, esto renovará nuestra mente y nuevos patrones de pensamiento empezarán a formarse y vamos a ser transformados a la imagen y carácter de Cristo.

3. Recibir poder sobre el pecado. 2 Corintios 5:14-15. No importan cuánto nos esforcemos, nuestra fuerza de voluntad no es suficiente para conquistar el pecado, necesitamos la ayuda y el poder de Dios. Él sabe que no podemos hacerlo solos, pero Él nos ama y está lleno de misericordia y gracia para nosotros.

Estos pasos nos ayudarán a alcanzar la conquista sobre el pecado en nuestra vida este año.

 

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