Prédica Octubre 08

Aprendiendo a pelear la batalla de la fe
Por: Pastor David Ingman
08/10/2017

1 Timoteo 6:11-12 (NTV). Sabemos que estamos en una batalla, pero debemos saber también por qué estamos peleando. Algunos pelean por sus cosas materiales y temporales, pero la Palabra nos dice que lo hagamos por la fe verdadera. Pablo estaba hablando de una causa genuina, de algo que valía la pena: la vida eterna.

Como cristianos debemos convertirnos en luchadores para que nuestro enemigo no tome ventaja en nuestra vida. Desafortunadamente, en esta generación de creyentes, hay mucha gente que no saben cómo luchar espiritualmente o han decidido no hacerlo. No entienden que nuestro enemigo es cruel y va a pelear contra nosotros hasta el fin; pero nosotros podemos resistirle también hasta el fin.

Mateo 24:13 (NTV). Todo lo que tiene valor en la vida hay que luchar por ello. Incluso nuestra salvación, que la recibimos gratuitamente, debemos cuidarla con esfuerzo y compromiso. En cambio, este mundo nos habla de derechos y merecimientos, es decir que una persona, sin razón alguna, es merecedora de privilegios o tratos especiales, sin necesidad de esforzarse para obtenerlos.

En los momentos de pruebas, muchos creyentes quieren rendirse, porque ven muy difícil seguir a Cristo y a su enemigo muy grande, pero no se dan cuenta que mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo. Muchas veces la verdadera batalla empieza el momento que decidimos servirle al Señor, pero recordemos que vamos a salir vencedores.

Debemos hacer nuestra parte, sin temor a los ataques, asistir a la iglesia los domingos no es suficiente, escuchar una prédica no es suficiente, tenemos que meter nuestras manos en la obra, marchar como soldados, usar la armadura de Dios cada día. Necesitamos entender quiénes somos: hijos de Dios.

1 Pedro 4:12 (NTV) . Si nunca hemos experimentado un ataque del enemigo, significa que no estamos haciendo nada para el Reino de Dios, pues el enemigo va a atacar a quien sea realmente una amenaza para sus planes. No podemos sentarnos de brazos cruzados, debemos pararnos firmes y actuar. Nuestra fe se fortalecerse cuando leemos la Palabra, la estudiamos, la meditamos y la confesamos. Recordemos que la Biblia tiene muchas promesas para nosotros.

2 Timoteo 3:12. No nos gusta sufrir y eso es normal, pero a través de la lucha, la persecución y el sufrimiento podemos fortalecernos y conocer la grandeza de Dios, Él es un buen Padre.

1 Pedro 5:8-9 (NTV)) . La Palabra nos está diciendo que luchemos y defendamos nuestra fe. No nos rindamos ni cambiemos nuestros principios. Debemos pelear la buena batalla de la fe.

 

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