Medio tiempo
Por: Pastor Santiago Lalama

El medio tiempo es un momento decisivo para cualquier equipo. Es el instante en el que el director técnico reúne a sus jugadores para decir las palabras precisas que los motiven, los corrijan y los preparen para disputar la segunda parte del partido. De la misma manera, nosotros estamos entrando en la segunda mitad del año. Será determinante el enfoque con el que salgamos a jugar este nuevo tiempo.

¿Cuántos hemos sentido que el marcador está en contra? Quizá el «árbitro», las circunstancias o incluso todo parece estar jugando en nuestra contra. En este momento es fundamental escuchar la voz del mejor entrenador que podemos tener: el ESPÍRITU SANTO.

Salmo 34:19. Las dificultades pueden provocar que perdamos el enfoque de nuestro propósito e incluso de nuestra identidad. En otras palabras, podemos entrar al «camerino» llenos de temor y sin esperanza. Muchas veces fijamos nuestros ojos en las aflicciones, los problemas, los diagnósticos y todo lo malo que nos rodea. Permitimos que nuestra mente se vuelva fatalista.

Esto es muy serio, porque una mentalidad enfocada únicamente en lo negativo nos conduce al fracaso, la desilusión, el estrés, la depresión e incluso a la muerte espiritual. Pero, cuando dejamos de ver solo lo natural, comenzamos a vivir lo sobrenatural.

Proverbios 29:18 (NVI). Por eso el medio tiempo es tan importante. Es el momento de sentarnos con nuestro entrenador para reenfocar nuestra visión y permitir que Él transforme la actitud de nuestro corazón. Si ponemos nuestros ojos en lo eterno, lograremos vencer en los desiertos.

Romanos 8:31: «Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?»

2 Reyes 6:8-17. Esa sigue siendo la estrategia del enemigo hoy: preparar emboscadas para intimidarnos, distraernos e impedir que alcancemos las promesas de Dios. Lo interesante es observar cómo Eliseo, gracias a una relación íntima y constante con Dios, podía discernir las intenciones del enemigo. Tenía una percepción espiritual y profética porque caminaba en comunión con el Señor.

¡Qué extraordinario es saber que, cuando vivimos en sintonía con Dios, podemos ser más preventivos que reactivos frente a los ataques del enemigo! La oración es clave para discernir las estrategias del enemigo. Orar es hablar con nuestro entrenador en el medio tiempo para recibir instrucciones.

Eliseo tenía una perspectiva eterna. Veía aquello que otros no podían ver. Ver lo eterno es un principio espiritual. Es un llamado a trascender en medio de las dificultades cotidianas. Reconocer que lo terrenal es pasajero es clave para alinear nuestras decisiones con los valores eternos.

Y sí, la realidad es que el mundo va de mal en peor. Las circunstancias no siempre serán favorables. Por eso debemos abrir nuestros ojos para que nuestro entendimiento sea renovado y podamos vivir en paz.

2 Reyes 6:16. Se suele decir que la expresión «No temas» aparece 365 veces en la Biblia, recordándonos simbólicamente que cada día Dios nos invita a vivir sin temor. Las aflicciones son momentáneas; por eso debemos fijar nuestra vista en lo invisible y en lo eterno.

Enfocarse en lo eterno significa confiar en la fidelidad de Dios por encima de cualquier circunstancia, descansando en Sus promesas. Cuando lo hacemos, dejamos de ver los desafíos como el final de nuestra historia y comenzamos a entender que forman parte de un propósito mucho mayor.

Las fuerzas espirituales que Dios ha dispuesto para protegernos son infinitamente superiores a cualquier amenaza terrenal. Por eso necesitamos pedir diariamente que Dios abra nuestros ojos espirituales para reconocer Su respaldo.

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