¿Qué significa ser salvo?
Por: Pastor Martín Holguín
En su forma más sencilla, la salvación es la historia de cómo Dios creó un mundo bueno, cómo el pecado de la humanidad lo corrompió y cómo Dios está restaurando su creación por medio de Jesús.
1. ¿Ser salvo es solamente repetir una oración? ¿Recuerdan a alguien en el Nuevo Testamento que haya repetido una oración de salvación? ¿Lo hizo el ladrón que estaba siendo crucificado junto a Jesús? ¿O Pablo, cuando se encontró con Jesús camino a Damasco?
No. Aunque una oración de salvación puede ser un buen punto de partida, lo fundamental es un cambio de corazón: reconocer nuestra condición, admitir nuestro pecado y entender que necesitamos un Salvador. Ese Salvador es Dios, quien nos ofrece salvación por medio de su Hijo Jesús. Si queremos ver cómo es un ser humano que refleja verdaderamente la imagen de Dios, miremos a Jesús.
Génesis 1:26-28, 31 (NTV). Cuando Dios creó al ser humano, declaró que su creación era buena. El pecado no es nuestro estado natural ni fuimos creados para vivir en él. El pecado es una distorsión de lo que Dios creó originalmente.
2. ¿Qué hace el pecado en nuestras vidas y en el mundo que Dios creó? Génesis 2:25 NTV: «Ahora bien, el hombre y su esposa estaban desnudos, pero no sentían vergüenza». Génesis 3:7 NTV: «En ese momento, se les abrieron los ojos, y de pronto sintieron vergüenza por su desnudez. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrirse».
Antes de la caída, la desnudez representaba inocencia, transparencia y armonía. No había culpa ni nada que ocultar. Existían confianza y libertad delante de Dios y entre ellos. Pero el pecado rompió esa armonía y transformó esa libertad en miedo y vergüenza, llevándolos a esconderse.
La gran enseñanza es que el pecado produce una ruptura espiritual. El ser humano intenta cubrir su vergüenza con sus propios recursos, pero no puede restaurar por sí mismo lo que el pecado ha quebrantado. Por eso, cuando Dios les hizo túnicas de piel para cubrirlos. (Génesis 3:21).
Santiago 1:14-15 (NTV). El pecado siempre promete más de lo que puede cumplir; y al final nos lleva a la muerte y la esclavitud.
Génesis 4:7 (NTV). El pecado comienza muchas veces con un deseo que parece inofensivo, pero, si lo alimentamos, termina dominándonos y alejándonos de Dios. Lo que promete libertad acaba convirtiéndose en esclavitud.
3. La salvación es más un camino que un destino. Filipenses 2:12 (TCB). Imagina que la salvación es como el día de tu boda. Muchos piensan que el objetivo del amor es llegar al altar, decir «sí, acepto» y recibir el anillo. Pero quienes están casados saben que la boda es apenas el comienzo.
De la misma manera, la vida cristiana no consiste solamente en el momento en que recibimos a Jesús con una oración. A partir de ese momento comienza una vida de crecimiento, obediencia, transformación y comunión con Dios.
La salvación no es solamente una oración que repetimos o un momento que recordamos. Es una vida nueva que comienza con Jesús y que transforma nuestra manera de vivir cada día.
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