Este Evangelio no se guarda

Por: Ps. Martín Holguín

Todos hemos escuchado la palabra “Evangelio”. La usamos tanto en la iglesia que, muchas veces, podemos olvidar lo poderosa que es.

La palabra Evangelio significa “Buenas Noticias”. Pero debemos preguntarnos: ¿qué tan buenas son estas noticias?

Para entenderlo, primero debemos comprender las malas noticias.

1. Las malas noticias: pecado y muerte

Hay dos grandes problemas que afectan a toda la humanidad: el pecado y la muerte.

Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor: violencia, asesinatos, familias destruidas, corrupción, dolor, enfermedad y sufrimiento. Pero el problema no está solamente afuera. El pecado también está dentro de nosotros.

Nosotros mismos somos parte del problema.

Y luego está la muerte. Todos, tarde o temprano, enfrentaremos esa realidad.

Por eso, para entender realmente lo buenas que son las Buenas Noticias, primero debemos reconocer lo malas que son las malas noticias.

2. ¿Qué significa realmente Evangelio?

En la Biblia, Evangelio significa “Buena Noticia” o “Anuncio”.

En tiempos antiguos podía utilizarse para anunciar una gran victoria o para comunicar que un nuevo rey había llegado al trono.

Por eso, cuando Jesús comenzó a predicar, su mensaje fue:

“El Reino de Dios ha llegado.”

Jesús estaba anunciando que Dios estaba estableciendo su Reino en este mundo y que Él era el Rey.

Pero Jesús no vino como los reyes que el mundo esperaba.

No llegó con violencia, armas o una revolución.
Llegó enseñando amor, perdón y reconciliación.

Y cuando llegó el momento de enfrentar al poder del pecado y la violencia, Jesús no respondió con violencia. Entregó voluntariamente su propia vida.

Lo llevaron a la cruz, pero nadie le quitó la vida: Él decidió entregarla por nosotros.

Y la historia no terminó en la cruz.

Jesús resucitó.

Con su resurrección demostró que Él es el verdadero Rey y que tiene autoridad incluso sobre la muerte.

3. Esta es la Buena Noticia

El apóstol Pablo resume el Evangelio de esta manera:

Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día.
1 Corintios 15:1-4

Esta es la esencia del Evangelio:

Jesús vino a traer el Reino de Dios, murió por nuestros pecados y resucitó para darnos una nueva vida.

El pecado ya no tiene que gobernarnos.

Romanos 5:21 dice que, así como el pecado reinó y produjo muerte, ahora reina la gracia de Dios y nos da vida eterna por medio de Jesucristo.

Eso significa que en Cristo podemos vivir de una manera diferente.

Ya no somos esclavos del pecado.
Podemos dejar atrás nuestra antigua manera de vivir.
Podemos aprender a perdonar.
Podemos amar incluso a nuestros enemigos.
Podemos caminar en una nueva vida con Dios.

4. Y las Buenas Noticias no terminan aquí

El Evangelio también nos da esperanza frente a la muerte.

Pablo dice:

“La muerte es devorada en victoria.”
1 Corintios 15:54

Nuestra esperanza no está solamente en vivir mejor hoy. Nuestra esperanza está en que, así como Cristo resucitó, nosotros también resucitaremos.

Por eso Pablo termina diciendo:

“¡Gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
1 Corintios 15:57

5. Este Evangelio no se guarda

¡Qué importante es esta Buena Noticia!

Pero hay algo que debemos entender:

Las Buenas Noticias tienen que ser primero buenas noticias para nosotros antes de poder compartirlas con otros.

Si realmente hemos entendido lo que Jesús hizo por nosotros, no podemos quedarnos callados.

El Evangelio transforma nuestra vida y luego nos convierte en mensajeros de esa esperanza.

Jesús venció el pecado.
Jesús venció la muerte.
Jesús resucitó.
Jesús es el Rey.
Y su Reino ha llegado.

Esta es la Buena Noticia. Y esta Buena Noticia no se guarda. Se comparte.

Testimonio

Aquí puedes conectar con tu testimonio personal:

¿Qué hizo Jesús en mi vida?
¿De qué me rescató?
¿Qué cambió cuando decidí seguirlo?
¿Dónde puedo ver hoy el poder del Evangelio en mi vida?

Porque el Evangelio no es solamente algo que creemos. Es una Buena Noticia que hemos experimentado y que estamos llamados a compartir.

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