Deja de perseguir el éxito y vive para agradar a Dios
Por: Pastor David Ingman

La Biblia advierte que perseguir el éxito terrenal, definido por la riqueza, la fama o el estatus social, puede ser espiritualmente peligroso y, en última instancia, insatisfactorio. Cuando leemos las Escrituras, nuestro enfoque cambia hacia la fidelidad, la excelencia piadosa y el impacto eterno.

Nuestro enfoque en esta vida necesita cambiar. ¡Dios está mucho más interesado en tu carácter que en tu currículum! La mayoría de las personas pasan toda su vida construyendo su propio éxito. Sin embargo, Dios no recompensa nuestros logros terrenales, sino la fidelidad y el esfuerzo conforme al propósito para el cual fuimos llamados.

Es vital que entendamos este principio bíblico. Si no lo comprendemos, nuestra salvación eterna tendrá poco significado para nosotros. En quién te conviertes durante este proceso llamado vida es más importante que lo que estás logrando.

La Parábola de los Talentos. Mateo 25:14–30. Esta historia enseña a los cristianos cómo tener éxito espiritualmente en la vida. Si pudiéramos quitar nuestros ojos de “tratar constantemente de hacer algo grande para nosotros mismos” y poner nuestro enfoque en agradar a Dios, entonces Él añadirá su gracia de tal manera que podremos lograr más de lo que imaginamos.

Deuteronomio 12:28 (NTV). ¡Conviértete en una persona con la que Dios esté complacido!

Cinco lecciones de la Parábola de los Talentos:

1. El verdadero éxito es el resultado de nuestro trabajo para Dios aquí en la tierra.

2. Dios siempre nos dará lo necesario para cumplir lo que nos ha llamado a hacer.

3. Aunque Dios no tiene favoritos, no todos fuimos creados iguales. Nuestros talentos y dones son diferentes.

4. Debemos trabajar para el Maestro y no para nuestros propósitos egoístas.

5. Seremos responsables ante Dios por lo que hicimos con nuestra vida aquí en la tierra.

Veamos algunos principios bíblicos prácticos para una vida cristiana que agrade a Dios:

– Busca primero el Reino de Dios. Mateo 6:33 (NTV). Prioriza la justicia de Dios, confiando en que Él proveerá para todas tus necesidades.

– Dedica tu trabajo al Señor. Colosenses 3:23. Trabaja duro y con excelencia como si lo hicieras para Dios en lugar de hacerlo para la aprobación humana.

– Enfócate en la fidelidad. Mateo 25:21. Dios recompensa al “buen siervo y fiel” en lugar del rico y famoso.

– Practica el contentamiento. 1 Timoteo 6:6–10. Encuentra satisfacción en lo que Dios te provee, eso te protegerá de amar el dinero.

– Almacena tesoros celestiales. Mateo 6:19–21. Enfócate en construir “tesoros en el cielo” a través de actos de amor y servicio, que no pueden ser destruidos o robados.

El éxito verdadero no se mide por riqueza, fama o posición, sino por fidelidad a Dios, obediencia a su llamado y un corazón que le agrade.

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