Volvamos a lo básico
Por: Pastor David Ingman
Al mirar hacia atrás y repasar estos 40 años de ministerio, recuerdo nuestros comienzos como iglesia. No teníamos enseñanzas elaboradas ni estrategias “de vanguardia”. No existían internet ni plataformas digitales. Sin embargo, teníamos algo más poderoso: la Palabra de Dios y su Espíritu Santo. Decidimos sumergirnos en la Biblia para descubrir el propósito de Dios para nuestra iglesia.
Jeremías 20:9. Ese fuego produjo en nosotros una visión de Dios. Recuerdo cuando el Señor nos habló claramente: “¡Ecuador será salvo!”. Teníamos mucho ímpetu, pero al comenzar a escudriñar las Escrituras, añadimos también conocimiento.
Después de Su resurrección, Jesús caminó durante cuarenta días en la tierra antes de ascender desde el Monte de los Olivos. Y declaró algo que define nuestra misión: Mateo 28:18-20.
1. La visión original de Dios no puede cambiar. La Gran Comisión sigue vigente. No ha cambiado, ni cambiará.
2. Una urgencia por compartir el Evangelio. Marcos 16:15 (NVI). La Palabra es clara. La Gran Comisión no es una opción; es un mandato para nosotros.
3. Para testificar necesitamos al Espíritu Santo. Hechos 1:8 (NVI). Un testigo es quien experimentó la verdad del Evangeliorecibió su poder y ahora lo comparte con otros.
4. Compartiendo con sencillez. 1 Corintios 2:1-5 (NVI). Muchos intentan intelectualizar el Evangelio e impresionar con palabras complejas. Pablo, siendo un hombre altamente educado, decidió predicar con sencillez para que la fe descansara en el poder de Dios, no en la sabiduría humana. No necesitamos un doctorado en teología para evangelizar.
5. Compasión. Mateo 9:36–38 (NVI). Dios no busca vasos de oro o plata, sino vasos rendidos y llenos de compasión. Los mayores mandamientos son amar a Dios y amar al prójimo.
6. Servicio. 1 Corintios 9:19. Hemos sido salvados para servir. El liderazgo en el Reino es liderazgo de servicio.
7. Una pasión por las almas. Romanos 1:16–17. Si no estamos convencidos de que ganar almas es una prioridad eterna, debemos revisar nuestras prioridades. Lo más importante para Dios son las almas.
Proverbios 11:30. 2 Timoteo 4:1–5.
Antes de avanzar hacia el territorio desconocido del 2026, debemos tomar decisiones firmes. Necesitamos poner en orden nuestras prioridades. Esta no es una decisión solo por Comunidad de Fe o por un pastor; es un compromiso solemne delante del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Mi decisión de salir a ganar almas no es solo una meta ministerial; es un voto ferviente y solemne a mi Señor Jesucristo.
Podcast: Reproducir en una nueva ventana | Descargar