¿Qué quiere Dios de tu ayuno?
Por: Pastor Martín Holguín
La mayoría de nosotros sabemos por qué entramos en un ayuno y qué esperamos al terminar el mismo. Pero, ¿sabemos qué es lo que Dios quiere de nuestro ayuno?
El propósito más grande que Dios tiene para nosotros es que lleguemos a ser como Jesús. Ser cristianos no se trata solamente de “ir al cielo” cuando muramos. Es mucho más que eso. Dios desea que Su Reino se establezca en nuestras vidas.
La “constitución de este Reino” está claramente descrita en Mateo capítulos 5 al 7, en el
Sermón del Monte, donde Jesús nos enseña que debemos apuntar a una sola meta: que nuestra vida sea transformada y lleguemos a ser como Jesús, el Rey de este Reino.
Al tener un encuentro real con Jesús, y deja de ser solo un personaje histórico o una imagen sangrienta en una iglesia para nosotros, los ojos de nuestro corazón son abiertos y entendemos Su amor y sacrificio, entonces, nuestro propósito es seguirle.
Y seguirle significa obedecerle, tomar nuestra cruz, morir a nuestros deseos y buscar ser como Él. Romanos 8:29 (NTV). 1 Juan 2:6 (NTV).
“Ser como Jesús” es mucho más fácil decirlo que hacerlo. De hecho, en nuestras propias fuerzas es imposible. Estamos llenos de impulsos que constantemente se oponen a esta meta. Pero gracias a Dios, no estamos solos. Tenemos la mejor ayuda: el Espíritu de Dios.
Recordemos que, aunque Jesús ya no está físicamente con nosotros, Su Espíritu sí lo está. ¡SOMOS SU TEMPLO!
Gálatas 5:16–17 (NTV). Aquí es donde entra el ayuno, porque nuestra carne se alimenta constantemente de todo lo que entra por nuestros sentidos. No necesitamos hacer ningún esfuerzo para que la cultura de este mundo nos arrastre en su corriente. La cultura es como un río: aunque no hagamos nada, ya nos está llevando con ella.
Este mundo nos está formando constantemente, y si no estamos siendo formados intencionalmente por Jesús, lo más probable es que algo o alguien nos esté formando, aunque no nos demos cuenta.
Romanos 8:12–13 (NTV). Romanos 8:6 (NTV).
¿Cómo vivimos esto en lo cotidiano? Teniendo comunión diaria con el Espíritu Santo, dejándonos influenciar por Él y alimentando nuestra mente con lo correcto. Así permanecemos con Jesús 24/7.
No podremos escuchar la voz del Espíritu si nuestra mente está constantemente llena de distracciones: películas, juegos, series, redes sociales y ruido. El ayuno nos ayuda a callar la carne para escuchar mejor al Espíritu. Y así, poco a poco, ser formados a la imagen de Jesús.
Esto es lo que Dios quiere para nosotros a través de este tiempo de ayuno.
Podcast: Reproducir en una nueva ventana | Descargar