Una cosa más…
Por: Pastor Rolando Rodríguez

Terminando los 21 días de ayuno y oración, veamos algunas enseñanzas más sobre el ayuno:

1. Ayunar suelta cargas. Isaías 58:6a. La Palabra nos enseña que el ayuno no es solo abstenerse de comida, sino un acto espiritual para liberar el alma. No es saludable vivir cargado emocional, espiritual o mentalmente. Usted tiene un Dios poderoso que puede ayudarle. Entregue sus cargas a Dios como si no fueran suyas, porque en realidad son de Él.

2. Ayunar apresura la respuesta de Dios. Daniel 10:12–13. El ayuno, acompañado de oración, abre camino para que la respuesta de Dios se manifieste. Tenemos un enemigo espiritual que se opone al mover de Dios en nuestra vida. A través del ayuno se acelera, adelanta y despeja el camino para la respuesta de Dios.

3. Ayunar trae la protección de Dios. Esdras 8:23 (NTV). No hay nadie mejor para cuidar y protegernos que nuestro Señor, pues Él ve lo que nadie más puede ver. Pídale protección por aquello que más valora y aprecia. Que Él guarde su salida y su entrada. Suelte el temor y comience a confiar en Dios miestras ayuna.

4. Ayunar libera de demonios y de ataduras espirituales. Mateo 17:21 Existe un mundo espiritual real, aunque no siempre lo podamos ver y algunos luchan con opresión espiritual sin darse cuenta de ello. Lo espiritual se enfrenta con armas espirituales. El ayuno, acompañado de oración, es un arma poderosa contra las fuerzas del mal. Es tiempo de hacer huir aquello que lo ha tenido huyendo por tanto tiempo.

5. Ayunar nos hace recibir dirección de Dios. 2 Crónicas 20:3. Cuando no sepa qué hacer, cuando deba toar decisiones el ayuno es una respuesta bíblica. Pida dirección al Dios de los cielos. Cuando los moabitas y amonitas se levantaron contra Josafat, Dios les dijo: “Salgan a la batalla y quédense quietos.” Ellos obedecieron, adoraron a Dios y ganaron la batalla. El ayuno trae confirmación y claridad.

6. Ayunar antes de comenzar algo grande. Mateo 4:1–2. El ayuno prepara el corazón antes de nuevos comienzos. Jesús mismo ayunó cuarenta días antes de comenzar su ministerio. El ayuno purifica las motivaciones, aclara las intenciones y conecta nuestro corazón con el propósito de Dios.

Pocas cosas nos acercan tanto a Dios como el ayuno.

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