Obstáculos
Por: Pastor David Ingman
3 Juan 1:2: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”
Creo, como expresa Juan, que Dios desea el bienestar integral de sus hijos: que prosperemos en diferentes áreas de nuestra vida y que tengamos salud. Sin embargo, hay cristianos que luchan constantemente en estas áreas y parecen no experimentar victoria.
Veamos algunos obstáculos espirituales y prácticos que pueden afectar nuestra vida de fe y nuestra disposición para recibir sanidad, bendición y restauración:
1. Falta de perdón y amargura. Marcos 11:25. Guardar enojo, resentimiento o amargura puede convertirse en una barrera espiritual y afectar nuestra comunión con Dios y nuestra vida de oración.
2. Pecado no confesado o desobediencia. Santiago 5:16. Vivir deliberadamente en pecado o mantener áreas ocultas sin arrepentimiento puede afectar nuestra comunión con Dios. La respuesta es reconocer nuestro pecado, confesarlo y volvernos a Dios con un corazón sincero.
3. Duda e incredulidad. Santiago 1:6-7. Una fe vacilante puede impedirnos acercarnos a Dios con confianza. La Biblia nos llama a desarrollar una fe activa, confiada y fundamentada en quién es Dios y en lo que Él ha dicho.
4. Ignorancia de las escrituras. Proverbios 4:20-22. La falta de conocimiento de la Palabra puede producir dudas, conceptos equivocados y creencias que no están fundamentadas en lo que Dios ha dicho. Por eso necesitamos conocer y guardar Su Palabra.
5. Orgullo. Santiago 4:6. El orgullo nos lleva a depender de nosotros mismos, a negarnos a pedir ayuda y, muchas veces, a no reconocer nuestra necesidad de Dios o de otros. La humildad, en cambio, nos permite recibir Su gracia y buscar ayuda cuando la necesitamos.
6. Estilo de vida y mala mayordomía. 1 Corintios 6:19-20. Dios nos llama a cuidar responsablemente nuestro cuerpo, nuestra vida espiritual y también nuestros recursos. Mantener hábitos que dañan deliberadamente nuestra salud física, espiritual o financiera puede tener consecuencias y afectar nuestro bienestar integral.
Proverbios 11:24 RV60: “Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.”
La Biblia nos enseña que la verdadera prosperidad no consiste simplemente en acumular bienes. Dios nos llama a vivir con generosidad, justicia y buena mayordomía, entendiendo que todo lo que tenemos proviene de Él.