Aprendiendo a escuchar a Dios
Por: Pastora Sharon Daugherty
06-10-19

En los días que estamos viviendo hay tantos cambios que nos pueden sacudir, pero no debemos tener temor porque cuando buscamos a Dios, Él nos va a guiar.
1 Reyes 19. Elías, luego de enfrentarse a los profetas de Baal, fue perseguido por Jezabel y huyó al desierto. Este fue un tiempo de temor y depresión para el profeta. Cuando estamos cansados, hambrientos y solos el enemigo intentará poner pensamientos de depresión y desesperanza.

Luego, Elías fue al monte Horeb y clamó a Dios. En ese lugar escuchó el silbo apacible del Señor. Muchas veces podemos sentirnos abrumados por las circunstancias de la vida, pero la voz suave del Espíritu Santo está aquí para hablarnos y levantarnos.
¿Cómo reconocemos la voz de Dios?

Cuando invertimos tiempo con una persona, reconocemos su voz. Igualmente, cuando pasamos tiempo con el Señor, aprendemos a reconocer su voz.

Juan 10:27. ¿A quién estamos escuchando? Debemos revisar qué tipo de voces estamos escuchando y siguiendo. (1 Corintios 14:10) Hay muchas voces en el mundo, voces de nuestras emociones, de amigos, del sistema del mundo o de la cultura que nos rodea. Pero debemos enfocarnos en la voz del Espíritu Santo.

Dios sigue hablando hoy en día a través de su Espíritu y nos dice las cosas que vendrán y la dirección que debemos tomar. Entendamos que la voz de Dios habla al corazón, por lo tanto, la clave está en nuestro corazón.

Lucas 24: 25. Cuando Jesús habla de los lentos de corazón se refiere a los que no tienen una reacción inmediata al escuchar la voz de Dios, los que se han olvidado de su palabra y han endurecido el corazón.

Dios quiere hablarnos pero debemos preparar nuestro corazón para escucharlo. Lo hacemos orando, leyendo y meditando en su palabra, y manteniendo el corazón dispuesto a obedecer.
Una vez que escuchamos la voz de Dios, somos responsables de obedecerla. Mientras más obedezcamos su voz, más crecerá nuestro discernimiento espiritual. 
1 Corintios 2:9-16. Todos los creyentes tienen acceso a la mente de Cristo, pero muy pocos se toman el tiempo de escuchar y conocerla.

Dios también puede habla en sueños y visiones, pero no todos ellos son de Dios, solamente la voz del Espíritu Santo nos ayudará a discernir. En otras ocasiones hablará a través de personas, pero, igualmente necesitamos discernir quién viene de parte de Dios y quién no.
El deseo del Espíritu Santo es ayudarnos a tomar decisiones importantes. Solo debemos tomando el tiempo para escucharlo. ¡Él quiere guiarnos!

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