Amar, servir, adorar
Por: Pastor Luis Navarrete
Oseas 1:2 (NTV). Por medio de la historia de Oseas y Gomer, Dios transmite un poderoso mensaje: su amor inquebrantable por su pueblo. Aunque el pueblo le fue infiel en muchas ocasiones, Dios nunca dejó de amarlo. De la misma manera, hoy Dios sigue llamando a sus hijos a regresar a Él para amarle, servirle y adorarle de todo corazón.
1. Amar. El amor es el inicio de nuestra historia con Dios. Todo ser humano tiene un vacío en su corazón. Es un vacío de amor que solo Dios puede llenar. Todos hemos experimentado el amor de Dios. Ese amor nos cautivó, nos sanó, nos conmovió y nos transformó.
Romanos 5:8. Muchos recordamos el momento en que el Señor tocó nuestras vidas. Nuestro encuentro con Cristo nos marcó para siempre. La gratitud llenaba nuestro corazón y otra pregunta surgía constantemente: ¿Qué puedo hacer por ti, Señor?
Ese amor nos llevó a comprometernos con la iglesia y con la obra de Dios. Queríamos estar en cada reunión y participar en cada actividad. Y de manera natural, el siguiente paso fue servir.
2. Servir. Como respuesta a su amor, empezamos a servir al Señor. No importaban las dificultades; el amor y gratitud eran suficientes para superar pruebas, ofensas y obstáculos en el camino. El fruto del primer amor siempre es bueno. Oseas 1:3 (NTV).
Oseas 2:5-8 (NTV). Pero, el corazón de Gomer comenzó a cambiar y debilitarse a causa de los deseos de la carne y los engaños del enemigo. Ella volvió sus ojos hacia sí misma y sus antiguos deseos. Creyó que debía suplir sus propias necesidades, olvidando a su proveedor, su esposo.
Lo mismo puede suceder con nosotros. Nos sentirnos usados y la gratitud desaparece. Vienen cuestionamientos y encontramos razones para quejarnos. Nuestra atención se desvía hacia otras cosas y comenzamos a perseguirlas. Olvidamos que todo lo que tenemos proviene de Dios y terminamos poniendo sus bendiciones al servicio del mundo. Oseas 2:6-8 (NTV).
Entonces surgen las preguntas: ¿En qué momento perdimos el camino? ¿En qué momento nos dejamos engañar? ¿En qué momento la historia de amor cambió? Y ¿Cómo podemos mantener ese primer amor?
3. Adorar. La adoración es rendición y entrega completa a Dios, que nace del corazón, en espíritu y en verdad. Es lo que nos mantiene conectados a su amor. Es nuestra expresión de amor y devoción hacia nuestro Amado.
Nunca descuidemos el anhelo por su presencia, nuestra comunión y nuestra intimidad con Él. Una relación sana con Dios se construye diariamente sobre la confianza, la honra y la obediencia.
Oseas 2:14-16 (NTV). Dios toma la iniciativa para buscarnos. Las pruebas, aflicciones y desafíos pueden convertirse en puertas de esperanza para llevarnos nuevamente a su presencia. Son oportunidades para regresar al primer amor y a las primeras obras.
Oseas 3:1-3. Qué impresionante cuadro del amor de Dios. Aun después de la infidelidad de Gomer, Oseas fue enviado a buscarla, rescatarla y restaurarla. De la misma manera, Dios nos busca cuando nos alejamos, nos llama al arrepentimiento y nos recibe nuevamente con amor. El mensaje de Oseas sigue vigente hoy: Dios nos llama a volver a nuestro primer amor.
Primero nos amó, luego nos llevó a servirle y, finalmente, nos invita a permanecer en una vida de adoración constante. Amar, servir y adorar no son etapas separadas de la vida cristiana; son expresiones de una misma relación de amor con nuestro Señor
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