A 2 kilómetros de lo nuevo
Por: Pastor Danny Serrano
24/01/2021

Génesis 35:16-21 (NTV). Entre Betel y Belén hay, aproximadamente 2km de distancia. El uno es un lugar de revelación, el otro, de cumplimiento. El uno es la partida de lo viejo, el otro es la llegada de lo nuevo, y entre ellos hay 2km de separación. Por eso, debemos saber hacia dónde vamos, pero también debemos aprender a soltar lo que dejamos.

En esta historia, podemos ver que el punto más álgido estuvo justo en medio camino, porque entre lo antiguo y lo nuevo siempre hay una tensión que genera una transformación. Resaltemos tres cosas que suceden en esta parte de la historia de Jacob:

1. Un encuentro que cambia. (Vs 10). En Betel, que significa casa de Dios, Jacob tuvo un encuentro donde el Señor le cambió el nombre. Siempre que vamos a Su casa, saldremos diferentes; un toque divino trae transformación, libertad, sanidad; pero no para quedarnos ahí, sino para llevarlo con nosotros al siguiente lugar. Nuestros ojos son abiertos para que salgamos y podamos ver bien allá. Somos liberados aquí, para llevar esa libertad allá.

Estamos esperando que este año sea mejor, que la situación en casa sea perfecta, que la situación económica mejore; pero, antes que esperar la situación ideal, oremos por la condición correcta en nosotros, y eso solo puede venir por un encuentro con el Espíritu Santo. Ese encuentro real con Dios, va a cambiar nuestra vida para siempre.

2. Un lugar de rendición. (Vs 18). Raquel estaba por morir, y con su último suspiro, puso nombre a su hijo: Benoni, que significa «hijo de mi tristeza». Sin embargo, Jacob, el padre, lo llamó Benjamín, que significa «hijo de mi mano derecha». Raquel fue para Jacob la mujer que amaba, la mujer de sus sueños; pero murió.

¿Cuántos estamos dispuestos a dejar ir nuestros sueños? ¿Cuántos estamos dispuestos a dejar atrás y soltar las cosas difíciles del pasado? Si no lo hacemos, vamos a vivir en tristeza (Benoni), pero si rendimos todo el pasado a Dios, viviremos en bendición (Benjamín).

Al cambiar el nombre a su hijo, Jacob estaba declarando que no caminaría en aflicción, sino en bendición y abundancia. Recordemos que su propio nombre también fue cambiado antes. Y es que, para cambiar el nombre de nuestra situación, primero debe cambiar el nombre de nuestra condición. Primero hay que rendir, hay que morir, a sueños y planes, para luego ver cómo nace la bendición en medio de la situación.

3. Un tiempo de avanzar. (Vs 21). Jacob siguió su viaje, porque Dios no es estático, sino de avance, y lo podemos ver a través de Su creación. Entonces no debemos estancarnos. Avancemos, tomemos a Benjamín y dejemos a Raquel. Avancemos, porque estamos a 2 kilómetros de Belén. Avancemos, porque estamos a 2 kilómetros de ver nacer la promesa. Avancemos, porque estamos a 2 kilómetros de la provisión.

Estamos tan cerca, a solo “2 kilómetros” del cumplimiento de las promesas de Dios. Avancemos iglesia, solo nos quedan 2 kilómetros para lo nuevo.

 

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