Amar a Dios
Por: Pastor Rolando Rodríguez
11/08/2019

Vivimos en tiempos en que la palabra amor se usa para muchas cosas: se aman deportes, profesiones, tendencias, objetos, etc. Pero sabemos que el amor por Dios debe estar por sobre cualquier otro y, como cristianos, siempre decimos que lo amamos.

Sin embargo, debemos constantemente recordar o aprender lo que la Palabra dice que es el amor a Dios. A veces tenemos la idea de que el amor es un sentimiento que puede ir y venir, pero el amor, como dicen las Escrituras, “nunca deja de ser”.

Juan 14:21, 23. Si decimos que amamos a Dios, en este versículo podemos ver dos características que debe tener alguien que lo ama de verdad:

– TENER sus mandamientos. Es decir, conocerlos y saber lo que Dios nos pide. En la vida de un cristiano debe ser normal amar la Palabra de Dios.
– GUARDAR sus mandamientos. Necesitamos vivir lo que conocemos de la Palabra de Dios.

Nuestra vida debe demostrar la manifestación de Dios, pero para que eso suceda debemos amarle primero, conociendo y guardando Su Palabra.

1 Juan 2:15-17. ¿Por qué muchos no aman a Dios? Porque aman y tienen pasión por las cosas que este mundo ofrece, que se ven en tres cosas:

– Los deseos de la carne. Esto habla del deseo por las cosas pecaminosas como los vicios, la promiscuidad, el adulterio, la lujuria, etc.
– Los deseos de los ojos. Si somos honestos, queremos cosas que vemos en este mundo: ropa, autos, celulares, dinero; esto no es malo, el problema es cuando alcanzar esto se convierte en nuestro motivo para vivir.
– La vanagloria de la vida. Es decir, el deseo por el reconocimiento, la fama y la atención. Esto nos lleva a buscar impresionar a gente que no le importa.

Pero todo esto pasará; pensemos en toda la tecnología, modas, filosofías que han existido y ahora a nadie le interesan. Por eso debemos poner nuestros ojos en lo que es verdadero y permanece: Dios, Su Palabra y Su propósito para nuestras vidas.

Juan 15:4-5. Aquí podemos ver una característica más de alguien que ama a Dios: PERMANECER. Estamos en un tiempo en que la gente no se compromete y no quiere permanecer, pero, como creyentes, debemos aprender a permanecer en el lugar donde Dios nos ha colocado. Cuando lo hacemos podemos echar raíces y dar fruto.

Juan 21:15. La máxima demostración de amor hacia Dios es cuidar sus ovejas, es decir hacer discípulos y cuidar de ellos.

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