Asegura tu futuro
Por: Pastor Rolando Rodríguez
19/04/2020

Génesis 26:1. Tiempos difíciles ha habido siempre en la historia y la Biblia nos habla de eso. En esos momentos, como el que estamos pasando ahora, el temor y el desánimo nos hablan al corazón por las necesidades que empiezan a presentarse en nuestros hogares. Por eso, como cristianos, es importante saber qué hacer.

Génesis 26:2. Es entendible que, quienes no conocen de Dios, busquen respuesta en muchos lugares, pero los creyentes no podemos buscar respuestas en el mundo. Isaac entendía esto, y sabía que la dirección segura solo viene de Dios. Nosotros debemos hacer lo mismo: buscar de Dios hasta que tengamos la certeza de que Él nos ha hablado. Si lo buscamos, Dios nos va a hablar.

Isaac no solo escuchó a Dios, sino que obedeció. Hay muchos que conocen la Palabra, pero no todos se arriesgan a actuar conforme a lo que Dios dice. ¿Vamos a obedecer en este tiempo? Obedecer la Palabra de Dios es clave para nuestras vidas. Nuestra fe debe ir más allá de nuestro conocimiento.

Hebreos 10:38. Una persona justa es alguien que vive y obedece la Palabra, esto demuestra nuestra fe, y la fe hará la diferencia. Es decir que no viviremos por nuestro trabajo o cuenta bancaria, no será por un negocio o un préstamo, sino por nuestra fe en Dios.

Debemos tener la seguridad que Dios guarda la vida de Su pueblo. Recordemos todas las veces que Dios nos ha ayudado, que ha respondido a nuestras oraciones, que ha hecho milagros en favor nuestro, obrando en situaciones que parecían imposibles. Todos tenemos testimonios del mover del Señor. Si Dios hizo algo ayer, también lo hará hoy.

Génesis 26:12-13. ¿Qué hizo Isaac en un tiempo de necesidad y escasez? Fue obediente a Dios y sembró en aquella tierra y fue prosperado. Entonces, es momento de sembrar en nuestra tierra que es la iglesia y el prójimo; nuestras semillas que son el diezmo y la ofrenda.

Lo peor que podemos hacer en un tiempo de necesidad es comernos la semilla. Cuando sembramos en donde Dios nos dice, nos aseguramos que nada faltará en nuestras vidas. Por eso, no es tiempo de dejar de diezmar y ofrendar. Sembrar asegura nuestro futuro.

Decidamos, ¿vamos a creer lo que dice la Palabra o lo que dice el mundo o las circunstancias? Las cosas de Dios, para el mundo, son locura e ilógicas. Pero, ¿proveerá Dios al que le cree o al que no?

Salmos 37:19 (NVI). Cuando hemos sido obedientes con nuestra siembra, estamos poniendo en manos de Dios nuestra necesidad y Él conoce el momento que la cosecha debe llegar a nuestra vida. La obediencia abre la puerta a los milagros, pues Dios quiere bendecirnos y prosperarnos. A Dios no le limita la economía de un país o el desempleo o la cuarentena.

Este no es tiempo de tener temor de sembrar, sino más bien, de buscar dónde hacerlo, empezando por la iglesia, porque conocemos el poder que tiene una semilla.

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