Convertirse en la persona que Dios quiere
Por: Pastor David Ingman
30/08/2020

Más que nunca, en estos tiempos que vivimos, debemos saber si nos estamos convirtiendo en la persona que Dios quiere que seamos. No es momento de jugar con nuestra salvación o con el propósito en nuestras vidas, sino de descubrir quién Dios nos llamo a ser.

Romanos 14:12. Debemos entender que el Plan de Dios para nosotros, conlleva mucho más que solo cuidar de nuestra familia o buscar nuestros sueños personales. Todos tendremos que rendir cuentas algún día de la forma en que administramos nuestro tiempo, aquí en esta tierra.

Entonces, si queremos llegar a ser esa persona que Dios nos ha llamado a ser, y si deseamos cumplir con lo que Dios no llamo a hacer, debemos practicar ciertas cosas en nuestra vida:

1. Debemos encontrar la sabiduría en Palabra de Dios. Hebreos 4:12. La Biblia deber ser prioridad para nosotros; si no es así, entonces las palabras que se hablan en este mundo gobernarán e influenciarán nuestra vida.

2. Debemos disfrutar conversar con Dios. Mateo 7:7. La oración y la intercesión no son opcionales, las personas más poderosas en la Biblia fueron aquellas que hablaban constantemente con el Dios vivo. La oración no pude ser algo religioso, sino que debe ser una conversación con nuestro Padre.

3. Debemos estar conectados con una comunidad bíblica. Proverbios 12:26; 13:20. Necesitamos tener relaciones de Dios, con gente cristiana; y la iglesia y las células son vitales para nuestra conexión con otros creyentes. Claro que debemos relacionarnos con aquellos que no conocen de Dios, pero para llevarlos a salvación y ganar sus almas, no para tenerlos como amigos cercanos e íntimos.

4. Debemos honrar a Dios en adoración. Salmos 29:2. Orar es vital, pero no es suficiente. Necesitamos vivir una vida de adoración que nos lleve continuamente a la presencia de Dios.

5. Debemos invertir en el Reino de Dios. Lucas 6:38. El carácter del Señor incluye el ser dador, y sería imposible llamarnos sus hijos sin tener esta característica en nosotros. Debemos aprender a ser como nuestro Padre celestial y dar de corazón. El hecho de que estemos en medio de una pandemia no significa que vamos a parar de diezmar y ofrendar, la pandemia no cancela las ordenanzas de Dios. Es sumamente importante que, en este tiempo, seamos fieles en esta área, para que la bendición de Dios permanezca en nosotros, Él siempre será nuestro proveedor.

 

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