El poder de la verdad
Por: Pastor David Ingman
20/10/2019

Juan 18:37-38. Cuando Jesús fue llevado ante Pilato, este le preguntó si era un rey. La respuesta de Jesús fue increíble, le dijo a Pilato que, con su propia boca, estaba declarando que era un rey. Necesitamos saber que, aunque que Pilato hablaba sarcásticamente, también lo hacía proféticamente. La Biblia nos enseña que, cuando Dios quiere hablarnos, puede incluso usar un burro si es necesario.

Juan 8:32 (NTV). Como creyentes, debemos hacernos estas preguntas: ¿Qué es la verdad en nuestra vida? ¿Qué nos hace diferentes de otras personas? ¿Qué hay en nuestro “sistema de creencias” que pruebe que tenemos la verdad en nuestros corazones?

Esta es una definición del significado bíblico de la palabra verdad: “lo que es consistente con la mente, carácter, gloria y el ser de Dios. Verdad es la misma expresión de Dios.” Entonces, Dios es el autor de la verdad. Él es la fuente, quien determina, el gobernador, el árbitro, el estándar y el juez final de toda verdad. Ahora, aquellos que piensan que tienen la verdad absoluta en sus creencias políticas y filosofías, veamos qué dice la Palabra en 1 Corintios 3:18-19. Lo que Pablo estaba diciendo es que es mejor no saber nada, que tener solamente el conocimiento del mundo. Los sistemas del mundo están cayendo.

El conocimiento de Dios reemplaza a todo el conocimiento en el universo. Su conocimiento es la única verdad que nos llevará a través de esta vida hacia la otra. La verdad no es subjetiva, no está determinada por una opinión personal, no es una idea cultural, y no es un concepto inválido, anticuado y fuera de moda o irrelevante. La verdad es la expresión misma de Dios; no es lo que Él tiene, es Él mismo. Cómo cada persona responde a la verdad que Dios ha revelado, es un asunto de eterno significado. Juan 14:6.

2 Pedro 1:20-21. No podemos tener una verdad propia, y no nos corresponde a nosotros decidir cuál es la Verdad y cuál no. Eso le concierne a Dios. Es más, nosotros no debemos dar una interpretación personal de la verdad de Dios. No podemos hacer que Su verdad calce en nuestra propia teología o estilo de vida. Si regresamos a la declaración original de Jesús, conocer la verdad no es suficiente, necesitamos amar tanto la verdad, que la obedezcamos.

Romanos 1:18. La Palabra nos dice que habrá un duro juicio para los que desobedecen o, en otras palabras, a los que reprimen la verdad de Dios en sus vidas. Pablo estaba hablando a una iglesia que, básicamente conocía la verdad, pero su estilo de vida no lo reflejaba. Sostenían la verdad en sus manos sin hacer nada al respecto.

La Palabra es como el “oro fino”, ¡no minimicemos su valor! La verdad de la Palabra tiene un gran poder en nuestras vidas.

 

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