El sueño de Dios es primero
Por: Pastor David Ingman
31/03/2019

Hechos 13:36. Hay dos revelaciones en este versículo, y una comparación definitiva entre el rey David y el Rey Jesús. El uno experimentó pecado en su vida y el otro vivió una vida santa. Uno murió y fue enterrado con sus ancestros, el otro murió, pero fue resucitado de los muertos en la Gloria de Dios.

Pero en lo que nos vamos a enfocar es en lo que el Apóstol Pablo señaló sobre el rey
David. Tal vez este no sea el mensaje más popular en la Iglesia en la actualidad, pero es lo que Dios quiere hablar a Su pueblo, especialmente en un tiempo en que muchos quieren solamente llevar una vida de felicidad constante. El propósito de la Biblia no es hacernos constantemente felices, sino confrontarnos con nosotros mismos y asegurar que estamos caminando en los propósitos divinos del Señor.

Marcos 8:35 (NTV). La verdad es que Dios sí cumple sueños, pero sus sueños para nosotros, que no siempre coinciden con nuestros sueños personales. Cuando finalmente entendemos este hecho, nuestra vida será mucho más fácil. Alguien que está dispuesto a entregar su vida también está dispuesto a entregar sus propios sueños. No debemos olvidar que los sueños de Dios para nosotros son mucho mejores que nuestros propios sueños. El Señor no está obligado a cumplir nuestros deseos personales, aunque a muchos nos han enseñado eso.

Romanos 9:20 (NTV). Isaías 29:16 (NTV). Hemos sido puestos en esta tierra dentro de una ventana de tiempo para cumplir el propósito de Dios. Él es el alfarero y nosotros el barro en sus manos, ¡Él es nuestro hacedor! Pero muchas veces podemos rechazar sus planes, es decir rechazar para lo que fuimos creados. Muchos creyentes están confundidos y creen que sus propios derechos reemplazan los planes de Dios. Cuando escogemos nuestra voluntad sobre la de Dios, es como si dijéramos que nuestro creador es un tonto y tenemos un mejor plan para nuestra vida.

Efesios 2:10 (NTV). No estamos diciendo que Dios no quiere que seamos felices o que disfrutemos la vida llenos de gozo; sino que Él quiere que cumplamos su plan en esta vida y cumplamos su sueño para este mundo. Mientras hacemos esto, vamos a vivir una vida abundante aquí en la tierra.

Entonces debemos preguntarnos: ¿Estamos viviendo nuestro propio sueño o el sueño de Dios? ¿Cuál estoy tratando de vivir? Hay muchos latinos tratando de alcanzar el “sueño americano”, por ejemplo, solamente para descubrir que este sueño no les hizo felices al final.

Salmos 37:4. Muchos cristianos toman este versículo fuera de contexto porque leen solo la segunda parte, cuando primero nos dice que debemos deleitarnos en Él, es decir en sus principios, en su voluntad, en su amor, su verdad y sus misericordias. Nuestros sueños y deseos deben honrar a Dios y su Palabra.

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