Es tiempo de despertar
Por: Pastor Luis Navarrete
21/03/2021

Mateo 26:40-41. Las circunstancias que Jesús estaba atravesando en esos momentos eran cruciales, y necesitaba fortaleza. Hoy, más que nunca, hay un gran numero de creyentes atravesando problemas y dificultades personales, matrimoniales, familiares, económicos o ministeriales, por eso necesitamos entender cuatro cosas que están en estos versículos.

1. Jesús necesitaba de la oración de sus amigos y discípulos, sin embargo, cuando esperaba ese respaldo, no lo halló, porque los encontró dormidos.
El sueño físico es necesario para recuperar nuestras fuerzas, pero si no lo controlamos, puede ser peligroso. Depende de nuestra madurez y responsabilidad hacer frente a las distintas realidades

2. Jesús les cuestionó: ¿No pudieron velar conmigo ni siquiera una hora? Velar significa ser vigilante, estar atento, estar en guardia. La situación de Jesús era apremiante y requería de una respuesta diligente. Así, hay muchas cosas en nuestra vida que requieren atención inmediata.
A veces nos cuesta tanto orar, sobre todo en ocasiones realmente importantes; y a veces terminamos pidiendo oración de discípulos o consiervos, cuando deberíamos tener un tiempo de calidad con el Señor de por lo menos una hora al día.
2 Corintios 2:11. Debemos estar vigilantes porque tenemos un adversario que quiere arruinar los planes y propósitos de Dios en nuestra vida. Nuestro enemigo quiere anestesiar” nuestro espíritu para que seamos un blanco fácil. Nos adormese con ofensa, resentimiento, afán, ansiedad, seducción, medios, redes sociales, etc.; esto puede insensibilizarnos a los principios de Dios y su Palabra. Por eso una de las mayores luchas del creyente es establecer el hábito de la oración.

3. Romanos 13:11-12. La respuesta de Jesús es velar y orar. Una vez más estemos atentos, alertas y vigilantes, no bajemos la guardia ni nos dejemos engañar; hay una urgencia espiritual en estos tiempos porque la obscuridad y sus obras están avanzando y debemos estar conscientes de ello, atentos al llamado de ¡despertar!

4. Gálatas 5:17. El espíritu esta dispuesto, pero la carne es débil. El espíritu es nuestro ser interior nacido de nuevo, que percibe las cosas de Dios. Este quiere hacer lo correcto y agradar y servir al Señor, pero la carne no. La carne es nuestra condición humana, débil ante las cosas terrenales.

Entonces, si estamos dormidos ¿cómo despertamos?

Efesios 5:14-20. Debemos tener cuidado de cómo vivimos, en qué invertimos el tiempo. Aprovechemos cada día para servir y agradar al Señor de alguna manera, no estemos “embriagados” de las cosas que el mundo ofrece, sino, más bien, llenémonos de lo que el Espíritu Santo tiene para nosotros.

Isaías 52:1.

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