Estás en mi espacio
Por: Pastor Samuel Rodríguez (predicador invitado)
24/02/2019

1 Samuel 5:1-5. En esos días, los principales enemigos de Israel eran los filisteos, y estos sabían que el secreto del poder de los israelitas estaba en la gloria de Dios, representada por el arca del pacto, por eso quisieron capturarla.

Romanos 8:30. Hoy en día el secreto de los creyentes no reside en una denominación o una ideología, sino en que somos personas de gloria. Por eso, al igual que a los israelitas, nuestro enemigo quiere capturar esa gloria de nuestras vidas porque sabe que no está amenazado por nuestro pasado, sino por nuestro futuro. No se trata de lo que hicimos, se trata de lo que estamos por hacer. Esa es la razón por la que pasamos por guerra espiritual, porque el enemigo quiere apartarnos de las cosas gloriosas de Dios.

Leyendo los acontecimientos narrados en el libro de Samuel, debemos entender que el momento que los filisteos pusieron el arca en el templo de este ídolo, Dagón, ese lugar dejó de ser suyo y se convirtió en el templo de Dios, pues cuando algo se llena de la Gloria del Señor, le pertenece a Él.

No puede haber dos dioses en el mismo lugar, dos cosas diferentes no pueden ocupar el mismo espacio: nuestro pasado y futuro, la carne y el espíritu, el amor y el odio, la libertad y la cautividad, el pecado y la santidad, el temor y la fe no pueden ocupar el mismo espacio.

El arca fue colocada al lado de la estatua de este ídolo, pero al día siguiente, cuando entraron en el templo, la estatua ya no estaba en su lugar, sino que la encontraron postrada en el suelo delante del arca de Dios. La levantaron y de nuevo la pusieron junto al arca, pero esta vez no solo cayó frente a la gloria, sino que terminó en pedazos, sin cabeza ni manos, es decir que no volvió a levantarse.

Juan 1:5. Todo lo que está ocupando espacio en nosotros que no es de Dios, tiene que caer derrotado al suelo, porque lo que es de Dios siempre gana. Si por cualquier razón nos encontramos junto a un “dagón”, es decir algo negativo, lleno de oscuridad y cautividad, no debemos preocuparnos, pues el sufrir durará un tiempo, pero el gozo llegará pronto. Cuando llegue el nuevo día, nos encontrarán a nosotros de pie y todo lo que nos es de Dios va a estar en el suelo derrotado por el poder del Señor.

A veces, en momentos de oscuridad, parece que el enemigo está ganando, pero no es así, porque quiénes somos siempre es más grande e importante que dónde estamos. Podemos estar pasando por un infierno, pero seguimos siendo hijos de Dios. Nuestra identidad es mucho más poderosa que nuestras circunstancias.

Toda enfermedad está a punto de caer delante de nuestra sanidad, todo problema está por caer delante de nuestra promesa, todo pecado está por caer delante de nuestra santidad, toda maldición está a punto de caer delante de nuestra bendición, el dolor va a caer delante de nuestro gozo.

Es tiempo de sonreír y levantar la alabanza más poderosa, porque el enemigo jamás podrá levantarse de nuevo para ocupar espacio en nuestra mente, corazón y destino. Donde antes había un “dagón” vamos a encontrar una victoria.

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