La salvación le pertenece al arrepentido
Por: Pastor David Ingman
02/01/2022

Como cristianos, lo único que nos separa de otras creencias y religiones es que se nos ha dado una seguridad acerca de nuestra salvación y vida eterna en la Palabra de Dios. Sin embargo, como creyentes, también hemos sido programados para pensar que, si repetimos una simple oración en el altar de una iglesia, sin tener un cambio real en nuestro corazón, tenemos garantizado un lugar en el Cielo con el Señor. ¡Pero eso no es en absoluto lo que dicen las Escrituras!

Lucas 19: 5-10 (NTV). En esta historia podemos ver que, como «prueba» de que su arrepentimiento era auténtico, Zaqueo pagó, con generoso interés, a los que había engañado. Siendo un recaudador de impuestos y corrupto, según la tradición judía, este hombre no era digno de ser llamado hijo de Abraham en aquellos días. Pero el Señor Jesús no vio esto como una razón para que fuera excluido de la salvación eterna, por el contrario, los pecadores como Zaqueo eran el tipo de personas que Jesús precisamente vino a salvar. Una vez que Zaqueo fue salvo, se convirtió en un creyente genuino.

Entonces, un creyente genuino es aquel que ha adoptado el ARREPENTIMIENTO como un estilo de vida y, por lo tanto, tiene derecho a la salvación de Dios. Este principio es muy importante, ya que el mundo, y la iglesia, están siendo bombardeados con falsas enseñanzas y doctrinas sobre la salvación y el Cielo.

Debemos saber que nuestro enemigo, está tratando de engañar a muchos (incluidos los creyentes) para que piensen que pueden lograr la vida eterna sin tomar la decisión de arrepentirse de sus pecados y de sus estilos de vida antiguos.

Hebreos 11:6 (NVI). Como creyentes en Cristo, nuestro testimonio consiste en dos partes: arrepentimiento y fe. Si pensamos que somos salvos simplemente porque queremos serlo, pero nuestra vida no refleja un cambio, con evidencias de arrepentimiento, entonces esa salvación no es genuina. Además, si nuestras decisiones no se basan en la fe de lo que la Biblia promete, solo estamos engañándonos a nosotros mismos.

Mateo 3:8-9 (NTV). Solo Dios sabe lo que sucederá a continuación en este mundo, pero todos debemos comenzar a poner nuestras vidas en orden, arrepintiéndonos de cualquier mal y caminando por fe hacia el siguiente paso que Dios tiene para nosotros. Ser parte de la Iglesia de Cristo no es pertenecer a un gran club o ser miembro de una sociedad de élite; Dios está buscando frutos y pruebas en nuestra manera de vivir, de que le pertenecemos a Él. Recordemos esto: el regreso de Cristo se acerca rápidamente. Entonces, ¿cómo nos encontrará?

Apocalipsis 22:10-11 (NVI). Llegará un momento en que no habrá más tiempo para arrepentirse. Una persona que se arrepiente, debe mostrar un cambio de mentalidad y, lo más importante, debe poner su arrepentimiento en acción. Sin frutos, el arrepentimiento se vuelve inútil.

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