La vida no es un gran “selfie”
Por: Pastor David Ingman
30/05/2021

Algunas veces, hablar un mensaje como este, requiere poner las emociones a un lado, pues no se quiere de ofender a nadie; pero es casi imposible no hacerlo, porque la Palabra de Dios, por naturaleza, es confrontadora.

Romanos 15:1 (TLP) “Ahora, los que son maduros en su fe, pueden ser reconocidos fácilmente, porque no viven para satisfacerse a ellos mismos, sino que han aprendido a abrazar a otros en su inmadurez. Nuestra meta debe ser empoderar a otros para que hagan lo que es correcto y bueno para ellos, y llevarlos a la madurez espiritual. Porque, ni aún el más poderoso de todos, el Ungido, vivió para complacerse a sí mismo…”

La vida no es un gran “selfie”, en otras palaras: la vida no se trata de nosotros mismos y de buscar solamente lo que deseamos en esta vida. Algunas versiones, muy desbalanceadas, del mensaje de prosperidad han sido presentadas en las últimas décadas y, por ello, muchos cristianos se han vuelto auto indulgentes, enfocados en sí mismos e incluso codiciosos o avaros. Sin embargo, ese nunca fue el plan de Dios, ni el enfoque del Espíritu Santo para nuestras vidas.

3 Juan 1:2. ¿Dios quiere que prosperemos y tengamos buena salud? Por supuesto, la misma Biblia lo dice, pero necesitamos poner las cosas en la perspectiva correcta y enfocarnos siempre en lo profundo de nuestro corazón, porque al final se trata de eso.

Mateo 6:19-21, 24 (NTV). ¿Cuál es el tesoro más precioso en nuestra vida? Este versículo establece que, si ponemos nuestros tesoros o más grandes valores en el Cielo, es allí donde está nuestro corazón y atención. No podemos servir a dos amos; entonces, escojamos ¿Quién es nuestro señor? La palabra odiar o aborrecer, del verso 24, literalmente significa excluir o ignorar.

Veamos esta historia de la vida real: hace unos pocos años, una pareja de recién casados, en los Estados Unidos, estaban en su luna de miel en el Gran Cañón. Cuando se encontraban en un alto risco, donde la vista era asombrosa, ella quiso tomarse una “selfie” con el paisaje de fondo, a una altitud de unos 200 metros. Su esposo le dijo: ¿Por qué no nos tomamos la foto juntos? Pero ella insistió en tomársela ella sola para enviarla a sus amistades. Bueno, mientras buscaba la mejor “selfie” posible, resbaló y cayó por el risco, muriendo al instante. Podemos preguntarnos esto: ¿Ella se amaba a sí misma más que a su matrimonio? ¿Su tesoro estaba basado en su ego, en su propia fama y felicidad? Solo ella y Dios saben la respuesta, pero, seguramente, su esposo pensó en esto muchas veces…

Dios el Padre, está enviando a su Hijo Jesús de regreso, para rescatar a su “novia”, la Iglesia, y llevarla con Él. Pero está regresando por una novia que no piense solo en sí misma, porque tiene a su esposo, el Rey de reyes y Señor de señores en su corazón. Una novia que ame también a la creación de Dios: las personas. Estas almas, tan preciosas para Él, deben ser su segundo amor y prioridad, después de Jesús. Una novia que no pase su vida, aquí en la tierra, buscando su propia complacencia y tomándose continuas “selfies”.

Filipenses 2:3-4 (NTV). La pregunta es esta: si fuéramos a tomarnos una foto que represente un resumen de nuestra vida, ¿sería una “selfie”? Realmente parece que Dios está separando las ovejas de las cabras en estos tiempos.

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