Las tres anclas
Por: Pastor Martín Holguín
09/02/2020

Un ancla es un instrumento que mantiene asegurada y estable una embarcación en medio de la tormenta y las olas, e impide que esta se hunda. En nuestras vidas, a veces pasamos por tempestades y dificultades que amenazan con “hundir” nuestra fe.

1 Pedro 1:7. En medio de las tormentas, Dios usa las circunstancias para probar nuestra fe. Pero Él mismo nos ha provisto de “anclas”, que son verdades en las cuales podemos confiar y estar seguros. ¿Quiénes tienen estas anclas? Los que han creído, los que han puesto su confianza en Cristo. Estas tres verdades son:

1. Dios es bueno. La pregunta que muchos se hacen es, si Dios es bueno ¿por qué en hay tanta maldad y tanta injusticia en el mundo? Es cierto, a veces no entendemos por qué le pasan cosas malas a gente buena. Intentar dar una respuesta es difícil, pero consideremos esto: para que exista amor verdadero se necesita la libertad para decidir amar. Si hay libertad, entonces el ser humano es libre de obedecer o no, de amar o no a Dios. El pecado significa escoger NO obedecer a Dios, y eso introdujo el mal, el dolor y el sufrimiento al mundo. Pero, aunque haya pecado, también hay un Dios que es bueno y hace algo al respecto, nos dio un Salvador para morir en la cruz. Él extiende su perdón, esperanza y vida eterna.

Romanos 8:32 (NTV). Cuando nos relacionamos con Dios necesitamos entender que Él es nuestro Padre. Nosotros como padres terrenales queremos dar lo mejor a nuestros hijos, y eso no significa darles todo lo que ellos quieren, sino lo que necesitan. Un niño no entiende muchas veces por qué su papá le dice no en ciertas ocasiones.

Isaías 55.8-9 (NTV). No podemos pretender entender todo lo que Dios hace. Dios es bueno y podemos confiar en él.

2. El enemigo está derrotado. 2 Corintios 4:17 (NTV). En medio de pruebas que no alcanzamos a imaginar, Pablo decía que Dios le llevaba siempre en victoria. Pablo sabía algo más, él conocía su destino y la hermosura de lo que nos espera un día cuando entremos a la presencia de Dios. Pablo aprendió a ver sus problemas desde un punto de vista muy diferente.

Efesios 1:19-23, 6:14 (NTV). Por eso peleamos desde una posición de victoria.

3. Al final, nosotros ganamos. Algunos, cuando leemos un libro, nos da ganas de saltar hasta el último capítulo para ver cómo termina la historia. Esa misma fascinación la podemos tener con el final de este drama aparentemente interminable; pero nuestro Dios lo conoce, lo ha visto; Él conoce el fin desde el principio, recordemos que Dios no vive dentro del tiempo. Entonces, ¿qué sucede al final? ¡Nosotros Ganamos!

Juan 12:24. No importa cuán oscura pueda ser la noche que atravesamos en este momento, y no podemos negar que hay dolor y sufrimiento, pero en medio de todo esto debemos recordar estas verdades: Dios es bueno, el enemigo está derrotado y nosotros ganamos al final.

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