Pentecostés, una experiencia de toda la vida
Por: Pastor David Ingman
07/06/2020

Pentecostés se refiere a un festival que se celebra el día numero 50 después de Pascua. También es conocido como la “Fiesta de Semanas” ya que se celebra en la séptima semana después de Pascua. Para nosotros, los creyentes, pentecostés simboliza la transformación de nuestras vidas.

Pero, el verdadero significado de pentecostés es que Dios está equipando a su iglesia con el poder de su Espíritu Santo para que sea glorificado entre las naciones. Así que lo primero que debemos entender es que la manifestación de pentecostés no era, ni es, para gloria del hombre sino para la gloria de Dios.

1 Corintios 1:29-31. Es muy importante entender este simple principio que se menciona en las escrituras: Dios proclama que no va a dar, ni compartir Su gloria con nadie.

Isaías 42:8. Muchas veces podemos preguntarnos por qué los ministerios de algunos ministros ungidos y poderosos no han permanecido por mucho tiempo; es porque Dios es muy celoso de Su gloria. Él mismo nos lo dice en su Palabra.

Habacuc 2:14. ¿Podemos imaginar la magnitud de una revelación tan grande de la Gloria de Dios que podría cubrir toda la tierra?

Hay cuatro cosas importantes que debemos aprender hoy:

1. El plan de Dios para ser glorificado entre las naciones era formar la Iglesia. Este plan se cumplió cuando vino el derramamiento del Espíritu Santo durante el día de Pentecostés. Antes de ese momento, el pueblo de Dios eran solo los israelitas.

2. El alcance del plan de Dios abarca a todas las naciones. Hechos 2:9-11. El Espíritu Santo está interesado y le importan TODOS los grupos de personas en el mundo, sin importar etnias o razas.

3. El poder necesario para cumplir el plan de Dios es su Espíritu Santo. Efesios 4:30. Él es la tercera persona de la trinidad, Dios en toda su forma, no es solo una fuerza. Sabemos que es un ser y puede ser contristado. Recordemos que nos ha identificado como suyos, garantizando que seremos salvos el día de la redención.

4. La meta del plan de Dios es ser glorificado entre las naciones. Hechos 2:11. Un corto tiempo después, Pedro predicó y llevó a 3000 almas a la conversión, pero la meta del Evangelio siempre es darle la gloria a Dios.

En Apocalipsis 5, podemos leer la visión que tuvo el apóstol Juan de las naciones adorando al frente del trono de Dios y esa debería ser nuestra visión también.

 

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