Usted es el primer pastor
Por: Pastor Patricio Cabrera
12/09/2021

Mateo 9:35-38 (TLA). Jesús vio a las multitudes y su necesidad de alguien que les predicara y pastoreara, no solo en ese momento, sino también en el futuro. Por eso Él hace esta petición, que inmediatamente es ejecutada, pues en el siguiente capítulo de este evangelio, podemos ver que Jesús escoge a sus doce apóstoles.

Debemos saber que una iglesia no solo crece por los pastores y líderes que podemos ver, sino por cada persona en la congregación que ha entendido que ha sido llamada por Dios, no solo a predicar el evangelio, sino a hacer el oficio de pastor.

Juan 4:35 (NTV). Esta noticia es para nosotros ahora y Dios va a usar a hombres y mujeres de dos maneras: para predicar las buenas nuevas y para pastorear a las multitudes. Tengamos esta idea clara, los campos están listos en nuestra ciudad y nosotros somos llamados a recoger y cuidar la semilla.

Al inicio de este mismo capítulo, podemos ver que Jesús rompió esquemas y doctrinas humanas para que el evangelio fuera predicado, pues envió a una mujer samaritana a hacerlo (recordemos que judíos y samaritanos se llevaban mal y no era bien visto que un maestro hablara con una mujer).

Entonces, veamos algunas cosas que nos enseña este mensaje:

– Dios busca pastores y nosotros somos los primeros pastores a través del ministerio. Hay dos tipos de iglesias: las congregacionales, donde la gente asiste a recibir el mensaje, adora, entrega sus diezmos y regresan al siguiente servicio; y las iglesias ministeriales, donde cada miembro hace el ministerio que Dios le ha llamado a hacer, aunque no trabaje a tiempo completo en la iglesia. Comunidad de fe, es de este segundo tipo.

– Dios bendice el mensaje que llevemos. Este mensaje o declaración es el que tocará a la gente cuando prediquemos.

– Los campos están listos para la cosecha. Éxodo 16:4. El maná está ahí, lo que debemos hacer es “salir” y “recoger”. Las almas están esperando, si es necesario, cambiemos nuestra manera de pensar, pues no es difícil.

– A la persona que le prediquemos, nosotros somos pastores. Cuando, le llamamos, le invitamos a la iglesia, cuando estamos pendientes, somos pastores.

Dios nos está llamando a pastorear esas multitudes, solo debemos decidir hacerlo.

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