¿Y ahora qué?
Por: Pastor Rolando Rodríguez
31/05/2020

En este tiempo estamos atravesando por aguas desconocidas; nunca hemos vivido lo que ahora estamos viviendo y eso genera incertidumbre al no saber qué pasará. Hay situaciones difíciles sucediendo afuera, pero también dentro de casa. Pero debemos saber que en la Biblia también se vivieron situaciones complicadas.

Génesis 7:6-12. Aquí vemos que Noé construyó y entro en el arca por mandato de Dios y pasó ahí encerrado, junto con su familia y muchos animales, por bastante tiempo. Debió ser una situación muy incómoda, algo parecido a lo que estamos viviendo ahora. Pero, ¿qué es lo que nos incomoda?

1. La monotonía. Todos los días son iguales, encerrados con las mismas personas, siguiendo la misma rutina. No tenemos a dónde ir y nos sentimos limitados.
2. Un futuro incierto. No sabemos qué va a suceder. Teníamos cosas seguras, pero ahora no sabemos cómo haremos de aquí en adelante.
3. No tener control de nuestra vida. Tal vez no hemos podido resolver cosas básicas y no depende de nosotros, ni de nuestras decisiones, sino de una enfermedad o de las disposiciones de las autoridades.

Daniel 2:21. Necesitamos saber que estamos en un ambiente controlado, y el control de todo lo tiene solo Dios. No se trata de nuestra voluntad, sino de la suya.

Volvamos a Noé. ¿Cuánto tiempo estuvo dentro del arca? ¿40 días? En realidad, fueron 409 días, es decir más de un año. Y seguro era un ambiente más incómodo que el nuestro. No solo estaba él con su familia, sino con miles de especies distintas de animales y una sola ventana. No tenían comunicación con el exterior, había mucho ruido y tenían que mantener a todos los animales. A veces hay más drama adentro que afuera.

Génesis 8:1. Dios no se olvida de nosotros, Él nos ama. Él “cerrará” esta fuente de la pandemia. Mientras tanto, está ordenando las prioridades, porque, encerrados o afuera, lo que más necesitamos es de Dios.

Génesis 8:14-18. ¿Y ahora qué? Dios había secado el agua y era tiempo de salir, pero Noé no quería hacerlo, tal vez por temor. Y quizá nos sintamos igual, pero no podemos dejar que algo temporal se convierta en permanente. No dejemos que el temor nos diga qué podemos o no hacer.

Isaías 3:10. Jesús nos llamó a libertad, no somos solo criaturas, sino hijos de Dios. Después del diluvio, las cosas no fueron iguales, y después de esta pandemia, de seguro, habrá cambios en el mundo, pero debemos poner nuestra confianza en Dios, pues, al igual que en aquel tiempo, Él puede hacer que las cosas sean mejores que antes para nosotros.

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