¿Y si no regresa?
Por: Pastor Rolando Rodríguez
16/05/2021

Génesis 37:23-24. José se encontró en una situación inesperada que cambió su vida para siempre, de un momento a otro. Nada volvió a ser igual para él.

Cuando empezó esta pandemia, creímos que iba a durar solamente unos días, tal vez semanas; sin embargo, ha pasado más de un año y seguimos con limitaciones y restricciones. Vidas han cambiado en lo familiar, en lo laboral, en estudios, en lo espiritual; incluso sueños y planes han cambiado para muchos.

En medio de la incertidumbre nos preguntamos: ¿Qué va a pasar? ¿Hasta cuándo seguirá esto? Estamos esperando que todo regrese a ser como era antes, pero… ¿Y si no regresa? Debemos darnos cuenta que esta vida no es nuestra, le pertenece a Dios y Él tiene el control.

1 corintios 6:20. ¿Qué controlamos nosotros? Tal vez nada. ¿Qué podemos cambiar? Muy poco, ni siquiera a nosotros mismos. ¿Qué hacemos para que esto pase rápido? Nada. Pero, aunque la vida de José nunca regreso a ser igual, Dios estuvo siempre con él.

Tomando como ejemplo la vida de José, vamos a ver algunos puntos importantes:

1. Lo más importante es que Dios este con nosotros. No caminemos solos, debemos asegurarnos que estamos junto a Él. Busquémosle, obedezcámoslo y pongámonos a cuentas con Él.

2. Para que Dios esté con nosotros, debemos hacer su voluntad. Romanos 12:2b. ¿Cómo sabemos que caminamos en su voluntad? Su voluntad es buena, agradable y perfecta, si no es así, no estoy en su voluntad. No siempre va ser fácil, pero es lo mejor para nuestras vidas.

3. Estamos puestos en esta tierra para servirle. Romanos 1:1a. Es interesante que tanto Pablo como Pedro, en sus cartas, no se presentaban con ningún título, sino que se identificaron como siervos de Jesús; y eso debiéramos ser todos: siervos de Dios. Todos servimos a alguien, por eso, asegurémonos que nuestro primer servicio sea a Dios. Alguien maduro espiritualmente no sirve a sus propios intereses.

4. Si escuchamos a Dios, debemos obedecerle. No nos engañemos, Él lo sabe todo.

5. Dios cuida de los suyos. Salmo 34:14-16 (TLA). ¿Por qué nos preocupamos? Si hacemos su voluntad, Él cuidará de nosotros. Pongamos nuestra fe en Dios, nuestra única preocupación debería ser: hacer su voluntad.

Colosenses 3:3. Aun cuando las cosas no vuelvan a ser como antes, si Dios está con nosotros, nuestra vida será incluso mejor que si nunca hubiese aparecido esta pandemia, porque Él sigue siendo Dios.

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