¿Dónde está nuestra esperanza?
Por: Pastora Kathy Ingman
13/01/2019

Hebreos 6:19 (NTV). La Biblia dice que la esperanza que viene de Dios es un ancla firme y confiable para el alma. No cualquier esperanza, sino la que viene de Dios. Según el Diccionario Webster, esperanza es: “Un deseo de algo bueno, acompañado de expectativa de obtenerlos o la creencia que es obtenible. La esperanza difiere de solo un deseo o un ojalá. Implica la expectativa de obtener lo bueno deseado o la posibilidad de obtenerlo”. Si entendamos el verdadero significado de esperanza, no viviremos frustrados, siempre dudando y pensando que nunca suceden las cosas que oramos y esperamos.

Juan 17:16 (NTV). Lo primero que debemos tener claro es que no somos del mundo. Es decir que no necesitamos buscar, desear ni esperar las cosas que son de este mundo. La Palabra nos dice que busquemos primero el Reino de Dios y su justicia y lo demás será añadido. Hay dos tipos de esperanza: la que es dada por Dios y la que viene del mundo, o sea de nuestros propios deseos y pensamientos.

1 Juan 2:15 (NTV). Romanos 12:2 (NTV). Nuestro propósito y nuestra meta cada día debe ser renovar nuestra mente con la Palabra de Dios, para conocer Su voluntad y así poner nuestra esperanza en lo que Él tiene preparado para nosotros.

Colosenses 3:2-3 (NTV). La Biblia es muy clara: no debemos poner nuestros ojos en las cosas terrenales, sino en las que van a ir con nosotros a la eternidad. Y este es el gran error de muchos cristianos, ponen su esperanza en lo terrenal, lo que Dios nos ha dicho que ya es nuestro, que es añadido, si es que buscamos primero el Reino de Dios.

Hay que aclarar que no se trata de que Dios no quiere que disfrutemos nuestra vida aquí. Lo que Él quiere es que disfrutemos esta vida en la forma en que nos muestra hacerlo. Jesús dijo: “yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

1 Juan 5:19. Recordemos que el maligno, el dios de este siglo, Satanás, ha cegado el entendimiento del mundo, y el mundo entero está bajo él. Dios ya venció al enemigo en la cruz, pero todavía no ha llegado el tiempo cuando Él venga y tome su reino aquí en la tierra, lo cual sucederá muy pronto.

Colosenses 2:14-15. Todo está hecho y terminado en el reino espiritual y, por la fe en Cristo, tenemos que apropiarnos de lo que Él ya compró en la cruz para nosotros mientras estamos aquí en la tierra. Por eso debemos “pelear la buena batalla de la fe”.

Lucas 12:13-23, 30-36. Esta historia de Jesús, sobre este hombre rico y sus graneros, nos muestra claramente en dónde debemos poner nuestra esperanza.

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