Arroja tu capa
Por: Pastor Rolando Rodríguez
04/08/2019

Marcos 10:46-52. Así como este ciego, muchos cristianos se han quedado estancados, sentados junto al camino, sin el mismo ímpetu por acercarse a Dios que tenían antes. Preguntémonos, ¿cómo nos sentimos en este momento de nuestra vida cristiana?

Algunas veces nos podemos sentir como mendigos en la casa de Dios, conformándonos con recibir solo unas pocas cosas, cuando Él puede hacer mucho más por nosotros. Muchos cristianos no tienen expectativa porque no ven nada milagroso en su día a día. Pero Dios puede hacerlo, y es el único que no nos va a fallar. El Señor quiere obrar milagros en medio nuestro, recordemos que Dios tiene un pacto con nosotros, por medio de Jesucristo.

Tal vez, en este momento, no tenemos lo que estamos esperando o nuestras necesidades suplidas, pero sí tenemos fe, Dios va a suplir todo lo que nos haga falta, Él se va a glorificar en nuestra vida. En medio de su situación, el ciego Bartimeo se levantó y clamó cuando oyó de Jesús.

Cuando Bartimeo clamó, no pidió ser sanado, sino que pidió misericordia a Jesús. A veces el enemigo nos recuerda nuestras equivocaciones del pasado y vivimos con la culpa que nos lleva a pensar que no merecemos nada. Y, aunque es verdad que no merecemos muchas cosas, no nos acercamos a Dios basados en que nunca hemos fallado, sino en el poder de Su misericordia.

Santiago 2:13. Lo que este versículo nos dice es que sí, todos hemos pecado, hemos fallado y tomado malas decisiones, pero el Señor es misericordioso. Su misericordia es más grande que el juicio.

Regresando a la historia de Bartimeo, podemos ver que Jesús salió de la ciudad rodeado de mucha gente, posiblemente muchos de ellos con necesidades, pero solo se detuvo cuando este ciego lo llamó. ¿Por qué? Porque la fe de alguien que clama y lo busca, llama la atención de Jesús. Si creemos por algo, Dios va a poner su mirada en nosotros y nos va a responder.

Cuando Bartimeo es requerido por Jesús, lo primero que hizo fue arrojar su capa. La capa es algo que los mendigos en ese tiempo tenían y representaba protección y refugio. A veces llegamos con cosas que no queremos dejar y llevamos cargando por mucho tiempo. Esta “capa” pueden ser nuestras derrotas, fracasos, recuerdos de pecado, heridas, enfermedades, temores, pobreza, autosuficiencia o incluso nuestros éxitos pasados; pero es tiempo de soltar esas “capas” que se han convertido en excusas que nos impiden acercarnos a Dios y detienen Su obrar en nuestra vida.

Jesús le preguntó a Bartimeo, qué necesitaba, y aunque pareciera obvio, muchos no saben lo que necesitan. Una cosa es lo que queremos, pero otra es la que verdaderamente necesitamos. Dios no tiene ningún problema en darnos lo que queremos, pero lo que cambia nuestra vida es lo que necesitamos. Bartimeo recibió no solo vista, sino, más importante, salvación. Dios tiene reservadas muchas cosas para los que piden, pero muy pocos se atreven a pedir.

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