Cruzando hacia el otro lado
Por: Pastor David Ingman
08/09/2019

Llegará el momento, en la vida de cada creyente, cuando tengamos que tomar la decisión de movernos, seguir adelante y cruzar hacia la siguiente fase de nuestra vida. El problema con hacerlo, es que muchas veces nosotros, los humanos, somos criaturas de hábitos, y movernos, seguir adelante y cruzar, no es lo más fácil de hacer.

Cuando los israelitas cruzaron el Mar Rojo, un pueblo entero de más o menos 3 millones de personas, fueron de un estado de esclavitud a un estado de completa libertad. Sin embargo, cuando cruzaron el río Jordán, otro proceso ocurrió: Israel fue transformado de una masa de gente errante a una nación establecida.

Para ellos, el río parecía una meta inalcanzable, cruzarlo era un gran obstáculo; pero para Dios representaba un punto decisivo y crucial para Su pueblo. Igual que para los israelitas, el río Jordán es un símbolo de transición en la vida de cada creyente. Es el lugar por el cual debemos cruzar para llegar a la “Tierra Prometida”.

Josué 4:23 (NTV). Este paso de “cruzar al otro lado” es algo que va a desafiar nuestra fe y nos va a llevar a un nuevo nivel. El Jordán representaba un lugar de transición y nuevos comienzos.

En el Nuevo Testamento, este río, era el lugar donde Juan el Bautista bautizó a Jesús y fue el lugar donde Su ministerio comenzó. Pero en el caso de Jesús, no fueron las aguas las que se partieron, sino que los cielos se abrieron sobre Él mientras entraba en la siguiente fase de Su vida. Marcos 1:10 (NTV).

Para los creyentes, el Jordán representa nuestra transición de la muerte a la vida espiritual. También representa un lugar de descanso de hábitos, vicios, adicciones pasadas y pecado; descanso del temor, la incertidumbre, la angustia y ansiedad. Es un lugar donde, lo que sea que suceda en nuestras vidas, bueno o malo, somos capaces de confiar y descansar en las promesas de Dios, es decir nuestra Tierra Prometida. Es un lugar donde vamos de la ausencia de propósito a una posición de propósito.

Hebreos 4:1-10 (NTV). ¿Cuánto tiempo hemos pasado preocupándonos y calculando cómo resolveríamos situaciones y problemas en nuestra vida? No hay descanso durante esos tiempos de prueba, solo afán y ansiedad. Pero muchos cristianos caminan en completa calma en su espíritu, esa es la misma calma que Jesús tuvo cuando dormía en la popa de la barca, mientras sus discípulos gritaban desesperados pidiendo ayuda en medio del viento y las olas que arremetían contra ellos.

Filipenses 4:7. Lo que tenemos que entender, como un pueblo de creyentes, es que la tierra prometida no es sólo un lugar de prosperidad física, sino también un lugar de paz y contentamiento, sin importar cuál sea nuestra situación.

Deuteronomio 1:21 (NTV). Decidamos dejar de caminar en temor, porque la Palabra dice que tenemos dominio sobre cualquier tempestad y las tinieblas del enemigo. Cuando crucemos nuestro Jordán, estaremos también subiendo a una posición de madurez espiritual.

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