Enmarcando nuestro mundo con la Palabra de Dios
Por: Pastor David Ingman
07/07/2019

Hebreos 11:3. Este versículo nos muestra cómo nosotros, al igual que nuestro Padre Dios, podemos crear situaciones positivas aquí en la tierra, podemos crear un mundo lleno de bendición cuando hablamos las palabras correctas y, de esta forma, enmarcar nuestro mundo con la Palabra de Dios.

Debemos entender el poder creativo de las palabras. Así como Dios creó un mundo conforme a su deseo y diseño, nosotros también podemos hablar a nuestro mundo en existencia, declarando palabras creativas y enmarcándolo con lo que Dios dice. Por eso la Palabra de Dios no puede permanecer en nuestra cabeza solamente, sino que debemos hablarla para crear el escenario espiritual que necesitamos.

Mateo 12:37. Cuando Dios creó la tierra, no comenzó su obra con madera, piedra o hierro, sino que lo hizo con Su Palabra y habló el universo en existencia. Las palabras contienen un poder creativo, por eso la Biblia nos enseña que debemos ser cuidadosos con lo que hablamos. Las palabras tienen poder.

Romanos 4:17. Cuando ponemos un marco alrededor de un cuadro, lo que estamos haciendo es poner el toque final a ese arte; el marco le añade valor y dimensión a ese cuadro. La mismo sucede cuando enmarcamos nuestras vidas con la Palabra de Dios, le estamos añadiendo dimensión y propósito a nuestro cuadro personal: nuestra vida. Al igual que un marco, nuestras palabras pueden embellecer y bendecir nuestro mundo o le pueden quitar valor. Debemos aprender a bendecir nuestra vida con palabras que crean y embellecen.

Enmarcar nuestro mundo significa identificar situaciones que están ocurriendo en nuestra vida (buenas o malas), y luego aplicar los versículos necesarios de la Biblia, acerca el tema, y hablarlos sobre esa situación. En lugar de confesar nuestro problema, simplemente le damos gracias a Dios por lo que Su Palabra dice. Podemos ver algunos ejemplos:

1. Nuestra Salud:
– Por las llagas de Cristo he sido sanado. (1 Pedro 2:24).
– Tú eres Jehová Rapha, mi Dios quien me sana. (Éxodo 15:26).
– Tú bendices mi pan y agua y remueves toda enfermedad. (Éxodo 23:25).
– Enviaste tu Palabra y me sanaste. (Salmos 107:20).

2. Nuestra Provisión:
– Estoy redimido de la maldición de la escasez y pobreza. (Gálatas 3:13-14).
– Confieso que todas mis necesidades han sido suplidas. (Filipenses 4:19).
– El Señor es mi pastor y nada me faltará. (Salmos 23:1).
– Como he dado, también me será dado. (Lucas 6:38).
– Gracias Señor por suplir mis necesidades más allá de lo que puedo pensar e imaginar. (Efesios 3:20).

3. Nuestra Familia:
– Gracias Dios por tener una familia en orden. (Efesios 5:25-28).
– Gracias Dios porque yo camino en acuerdo con mi esposo(a) conforme a tu Palabra. (Mateo 18:19-20).
– Gracias Dios que mis hijos son enseñados por ti y tienen paz en sus vidas. (Isaías 54:13).
– Te doy gracias Señor que mi casa te servirá y no se apartará de tus. (Proverbios 22:6).
– Pero yo y mi casa serviremos a Jehová. (Josué 24:15).

Agradezcámosle al Señor por estar ajustados a Su Palabra y no al curso de este mundo al alrededor. Propongamos en nuestro corazón, continuar enmarcando nuestra vida en las bases de la Palabra.

 

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