¿Para dónde vas?
Por: Pastor Danny Serrano
01/03/2020

Los tiempos que estamos viviendo son muy importantes y debemos aprender a escuchar la voz del Espíritu Santo para conocer cuál es Su dirección y qué debemos hacer. La persona más pobre no es la que no tiene dinero, sino la que no sabe a dónde va.

Marcos 5:21-43. En esta historia vemos un choque de generaciones, representadas por la mujer con el flujo de sangre y por la niña que estaba por morir. Por un lado, hay una generación que ha estado enferma, lisiada, desangrada y dolida. Por el otro, un padre preocupado por su hija que esta enferma, a punto de morir.

Jairo le pide a Jesús que vaya a su casa a ver a su hija y Jesús va, porque Él nunca se ha negado al llamado de sus hijos. Si vamos a pedirle algo al Señor, hagámoslo con la seguridad que nos va a responder. Él no va a negarse a ayudarnos, a apoyarnos, a cuidarnos, a amarnos y levantarnos. Vayamos a Jesús, Él siempre responde.

En el camino hacia la casa de Jairo, aparece una mujer que estaba enferma por 12 años, quien había oído hablar de Jesús. Pero Jesús no iba hacia ella, sino hacia la niña. Fue ella misma, la mujer, la que acudió a Jesús por ayuda.

Hay un punto de encuentro generacional y ese punto es Jesús. Es en Jesús donde pueden encontrase padres e hijos o abuelos y nietos.

Pero es tiempo de entender hacia dónde va Jesús, y es hacia donde debemos ir nosotros también. Él va en camino a resucitar una generación nueva, una generación joven. Jesús está caminando hacia el futuro y no hacia el pasado. Jesús no se olvidó de la necesidad de la mujer, pero estaba yendo hacia la niña que moría.

Ahora, la generación adulta no somos una generación olvidada, sino preparada; somos una generación que ya sabemos lo que debemos hacer, aunque a veces no lo hemos hecho, aunque a veces hemos preferido conformarnos con la queja y el lamento. Pero ya es tiempo de salir de ese estado y avanzar hacia Jesús. Recordemos que en Él hay sanidad, libertad y una salida. Busquemos el toque de Dios.

Sabemos lo que tenemos que hacer, entonces avancemos con Jesús hacia la nueva generación. Él fue decidido a cumplir la misión de ese día: resucitar a la niña.

Cuando llegó a la casa de Jairo entró con Pedro, Jacobo, Juan y los padres de la niña. A todos los demás los echó fuera: a los que se burlaban, a los que lloraban, a los que no aportaban, los sacó. No podemos ir con lo antiguo, a tomar lo nuevo.

Jesús tomó a los padres y a sus discípulos, porque esta nueva generación necesita de padres y de mentores, y el enemigo lo sabe muy bien. La ausencia de estas figuras, ha hecho de esta, una generación vacía, aletargada e insensible; que busca llenarse de cosas que no sacian: sexo, relaciones tóxicas, alcoholismo, y por eso caen en depresión e intentos de suicidio.

¿Para dónde va Jesús? A los colegios, universidades y empresas para resucitar a una generación que necesita guía. Los jóvenes son muy importantes para Jesús, por eso Él quiere ir a sanarlos y restaurarlos.

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