Preparándonos para la gloria
Por: Pastora Kathy Ingman
28/04/2019

La gloria de Dios es el mismo poder y presencia de Dios, pero que no se manifiesta solamente en una reunión en la iglesia, sino en cualquier lugar en el que nos encontremos. La gente será atraída hacia nosotros, porque somos contenedores de esa gloria.

Dios nos está mostrando, a través de las palabras habladas por profetas sobre nuestra iglesia, que este es el tiempo que debemos conectarnos con el Señor para dejar que pase el poder que Él está listo para entregarnos. Dios está listo para sanar, para liberar, para bendecir y prosperar a través de lo que ya hizo en la cruz. Es el tiempo para acercarnos a Él y dejar a un lado todo lo que estorbe.

Hechos 10:38. Es tiempo de despertar y conocer al poder y la gloria del Señor; pues, para la demanda de necesidad que hay ahora, no es suficiente lo que tenemos, sino que necesitamos más de Él. El Señor tiene muchas cosas listas para dar y solo está esperando que nosotros anhelemos, oremos y nos conectemos con Él, que pongamos nuestra mirada en las cosas del Reino y no en las de la tierra que son añadiduras solamente.

Miqueas 2:13. Lo que el Señor nos está diciendo es que todos tenemos la oportunidad de entrar por las puertas de la sanidad y la liberación de cadenas y hábitos.

Hace algunas semanas, el Pastor Samuel Rodríguez dio una palabra para nuestra iglesia y vamos a analizar algunos puntos importantes de su mensaje:

– La unción de romper ataduras y abrir caminos está sobre nosotros. Estamos en la estación de avanzar, no debemos ser ociosos espiritualmente. Si el Señor nos dice que avancemos debemos hacerlo inmediatamente. Debemos forzar e irrumpir para ocupar cada área que el infierno ha luchado para evitar que lo hagamos. No olvidemos que la tierra que Dios nos prometió es la sanidad, la libertad, la paz, la prosperidad. Nosotros debemos entrar y poseer nuestra tierra, haciendo que el enemigo la desocupe.
– Vamos a salir y escapar de toda circunstancia negativa.
– Vamos a atravesar y experimentar la gloria de Jesús en nosotros, con nosotros y a través de nosotros. Tenemos que ser contenedores del poder de Dios, pues no podemos dar algo que no tenemos.
– No somos una iglesia común, no porque seamos mejores, sino porque desde el inicio ha existido un compromiso con Su presencia.
– Veremos señales, proezas y milagros. Donde Dios está, siempre hay victoria.
– Vamos a ver Su gloria como nunca antes, pero debemos anhelarla. Cada uno de nosotros debemos conectarnos personalmente con el Señor.
– Dios está multiplicando Su gloria en nuestra iglesia de una forma poderosa.
– Habrá familias y ciudades enteras transformadas por el poder de Jesucristo.
– Habrá cosecha de almas como nunca antes.
– Seremos cubiertos por un manto de poder y fe para destruir las obras del enemigo.
– Una virtud de sanidad vendrá para sanar cuerpos, almas, mentes y corazones.

Todos necesitamos experimentar la gloria de Dios, debemos ser actores y no solo espectadores de lo que Dios quiere hacer en este tiempo. Lo mejor está en camino.

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