Te bendeciré
Por: Pastor Mauricio Naranjo
15/08/2021

Lo primero que debemos entender es que somos un pueblo bendecido, porque Dios quiere manifestar sus bendiciones sobre cada uno de nosotros.

Ahora, vamos a aprender tres principios fundamentales para ver la bendición en nuestra vida.

1. Obediencia. Isaías 1:19-20 (NTV). Dios quiere bendecir a sus hijos, pero también quiere educarlos y formarlos, quiere que aprendan a ser comprometidos con Él. La espada de la que habla estos versículos, es la cultura de este mundo que nos ataca y nos empuja para que no soltemos sus hábitos y estructuras; también son las tácticas y engaños del enemigo. Pero fuimos creados por Dios para vivir de acuerdo a sus palabras, no a las del enemigo.

Salmos 32:8-9 en la traducción La Pasión dice: “Escucho al Señor decir: me quedaré cerca de ti, instruyéndote y guiándote por el camino de tu vida. Te asesoraré en el camino y te guiaré con mis ojos como guía. Así que no lo hagas difícil, no seas terco cuando te llevo a donde no has estado antes. No me hagas tirar y tirar de ti. ¡Ven conmigo!”. Dios busca obediencia y no sacrificios, busca obediencia antes que lágrimas.

Filemón 1:21. No podemos vivir de apariencias; ¿estamos realmente siendo obedientes a la Palabra de Dios?

2. Administración. 2 Timoteo 2:6-7. Administrar significa repartir, organizar y distribuir lo que tenemos en nuestras manos; sin temor, sino más bien, con expectativa. El entendimiento que habla el versículo significa conocimiento, pero también habla de saber “fluir juntos”, es decir con el Espíritu Santo, porque no podemos administrar en nuestras emociones o porque nos gustó algo y lo queremos, sino guiados por Él.

Mateo 25:23 (NTV). Si somos fieles administrando una pequeña cantidad, eso habla de nuestra responsabilidad. Si no tenemos expectativa cuando administramos responsablemente nuestros recursos, entonces no va a pasar nada.

Romanos 12:11 (NTV). Un buen administrador es diligente.

3. Dar. 2 Corintios 9:8-11 (NTV). Lo que estos versículos nos dicen es que Dios proveerá generosamente todo lo que necesitemos y tendremos para compartir y dar con libertad; entonces aumentarán nuestros recursos y se producirá una gran cosecha de generosidad y los demás darán gracias a Dios. Pensemos en que nosotros somos el milagro para alguien más.

Es mejor dar que recibir, porque una persona que da es libre.

 

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